Morcilla Asturiana
También conocido como: Morcilla de Asturias, Morcilla de arroz, Morcilla para compango
La morcilla asturiana es un embutido elaborado con sangre de cerdo, cebolla, arroz y especias, que se caracteriza por su sabor suave y dulzón, fundamental en el compango de la fabada.
La morcilla asturiana es el componente más delicado del compango asturiano. A diferencia de las morcillas de otras regiones españolas, la asturiana se caracteriza por un sabor más suave y complejo, donde la cebolla y el arroz juegan un papel tan importante como la sangre de cerdo.
La receta tradicional incluye sangre fresca de cerdo, cebolla abundante (la cebolla es lo que define el carácter de la morcilla asturiana), arroz cocido, sal, pimienta y, en algunas versiones, un toque de pimentón dulce. La proporción de arroz varía: algunas morcillas llevan más arroz y tienen una textura más granulosa, mientras que otras son más cremosas y con menos arroz.
En la fabada, la morcilla se añade en el último momento de la cocción para que no se deshaga, aportando un contraste dulce y suave al plato. Pero la morcilla asturiana también brilla en otras preparaciones: frita a la plancha como tapa, en bocadillo con pan de borona, o como ingrediente de empanadas y croquetas.
Existen variedades locales como la morcilla de Pravia, que goza de cierta fama, y las morcillas de los diferentes concejos, cada una con su toque particular. La morcilla asturiana también se consume en la tradicional escabechada, conservada en escabeche para prolongar su vida útil.
Ficha del ingrediente
- Origen: Toda Asturias, con variedades destacadas en Pravia, Grado y la zona central.
- Temporada: Elaboración en la matanza del cerdo (noviembre-febrero). Consumo durante todo el año.