El verano asturiano tiene un sabor propio, y ese sabor se llama bonito del norte. Desde el 1 hasta el 12 de julio, la villa marinera de Luanco, en el concejo de Gozón, se convierte de nuevo en el epicentro gastronómico de la costa asturiana con la celebración de las XLIII Jornadas Gastronómicas del Bonito, una de las citas culinarias más consolidadas y esperadas del Principado. Cuarenta y tres ediciones dan fe de un evento que ha crecido con los años hasta convertirse en referencia ineludible para cualquier amante del buen comer que pase por Asturias en verano.
Luanco respira pesca por los cuatro costados. Su puerto, con las barcas siempre listas para faenar, es el escenario natural de unas jornadas que nacieron como homenaje al oficio marinero y a ese pescado azul que llega a los mercados con el sello de frescura que solo da el Cantábrico. El bonito que se degusta en Luanco durante estos doce días no es cualquier bonito: es pescado de proximidad, capturado en las aguas que se divisan desde el propio muelle, y llega a las parrillas y cazuelas de los restaurantes locales con una calidad que difícilmente encontrarás en otro contexto. La cadena del valor es corta, directa y transparente, y eso se nota en cada bocado.
En esta edición de 2026 participan un total de once establecimientos de hostelería del concejo de Gozón, lo que da una idea de la dimensión que ha alcanzado el evento. No solo se trata de los grandes restaurantes de la villa, sino que bares de tapas, sidrerías y gastrobares se suman a la propuesta, cada uno con su propia interpretación del bonito. Los nombres son ya clásicos del panorama gastronómico local: Restaurante La Barquera, Sidrería El Parque, Camarote, El Muelle, El Tormentín, Guernica, Las Delicias de Güela, Raíz Gastrobar, Restaurante D Diego, La Playa by Chus y La Ribera. Once propuestas diferentes para un mismo ingrediente estrella.
La oferta es variada y adaptada a todos los gustos y bolsillos. Encontrarás desde pinchos y tapas creativas con bonito como protagonista hasta menús completos donde este pescado se despliega en todas sus facetas: rollo de bonito, bonito en escabeche, txakoli de bonito con pimientos, marmitako tradicional, bonito a la plancha con aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal Maldón, o las más atrevidas reinterpretaciones que algunos chefs locales reservan para estas jornadas. El rollo de bonito, ese tesoro de la cocina marinera asturiana hecho con magro de bonito, huevo, pan rallado y un toque de perejil, es probablemente el plato más demandado y el que mejor define el espíritu de estas jornadas.
Pero las Jornadas del Bonito de Luanco no son solo comida. Son también un motivo para descubrir un pueblo con personalidad. Luanco tiene uno de los cascos históricos marineros mejor conservados de la costa central asturiana, con callejuelas empinadas que descienden hacia el puerto, casas de pescadores con los característicos balcones de madera y una iglesia parroquial que domina el paisaje urbano. El Museo del Mar, instalado en una casona tradicional junto al puerto, complementa la visita con una inmersión en la historia pesquera de la zona. Caminar por Luanco durante las jornadas es respirar ese ambiente de villa que vive del mar y para el mar, con el sonido de las olas de fondo y el aroma a parrilla que se cuela por las calles.
Un detalle emotivo de esta XLIII edición ha sido el doble homenaje a Tano «el del Misuri», figura querida de la hostelería luanguina, y a José Luis Álvarez Almeida, ambos referentes del sector en Gozón. La presentación oficial de las jornadas, celebrada a mediados de junio, estuvo cargada de nostalgia y reconocimiento a quienes dedicaron su vida profesional a dar a conocer la gastronomía local. Son gestos que hablan de la comunidad que hay detrás de un evento como este, donde los restaurantes no compiten sino que colaboran para poner en valor un producto y un territorio.
Si tienes pensado acercarte a Luanco durante estos días, el consejo es sencillo: ven con hambre, ven sin prisas y ven dispuesto a caminar. La villa no es grande, lo que permite recorrer a pie todos los establecimientos participantes. Muchos locales ofrecen la posibilidad de pedir raciones individuales, ideal para ir probando en varios sitios a lo largo de la tarde. Las terrazas del puerto, con vistas a las embarcaciones y al mar Cantábrico, son el escenario perfecto para rematar una jornada gastronómica con una copa de vino albariño o una sidra natural de la comarca. El horario habitual de los locales es de 13:00 a 16:00 para la comida y de 20:30 a 23:30 para la cena, aunque muchos bares de tapas amplían su horario durante las jornadas.
La XLIII edición de las Jornadas Gastronómicas del Bonito de Luanco es, en definitiva, una invitación a celebrar la llegada del verano con el mejor producto del mar. Un evento que combina tradición pesquera, creatividad culinaria y el encanto inconfundible de una villa marinera asturiana. Si el bonito marca el inicio de la temporada estival, Luanco marca el inicio del buen comer.