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El cabrito al horno es, junto con el cordero a la estaca, uno de los asados más venerados de Asturias. Se prepara tradicionalmente en festividades como Navidad o fiestas patronales. La clave de esta receta es el tiempo: una cocción lenta que permite que la piel quede crujiente mientras la carne se desprende del hueso con facilidad, todo ello bañado en un jugo enriquecido por la esencia del cabrito y el vino blanco.
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Preparación
- Adobo: Salpimentamos los trozos de cabrito. En un mortero, machacamos 4 ajos con un poco de sal y aceite, y untamos la carne.
- La Fuente: Colocamos el cabrito en una bandeja grande de horno. Añadimos el resto de los ajos enteros (con piel), el tomillo y el laurel.
- Guarnición: Pelamos las patatas y las "chascamos" en trozos grandes. Los pimientos los cortamos en tiras anchas. Repartimos todo por los huecos de la bandeja.
- Líquidos: Regamos generosamente con aceite de oliva y el vino blanco.
- Horneado Lento: Introducimos en el horno precalentado a 180ºC. El proceso durará unas 2 horas y media.
- El Secreto: Cada 20 o 30 minutos, abre el horno y, con una cuchara grande, baña la carne y las patatas con los jugos que se van acumulando en el fondo. Si ves que se queda seco, añade un chorrito de agua o más vino.
- Acabado: En los últimos 15 minutos, sube el fuego a 200ºC para que la piel tome ese color dorado y textura crujiente tan deseada.
Recomendación del Paisano
- El cabrito asturiano, criado en los puertos de montaña, tiene un sabor mucho más fino y menos graso que el de otras regiones.
- Acompaña este asado con una ensalada de lechuga y cebolla muy sencilla para no distraer del sabor de la carne.