"
Las casadielles tradicionales son empanadillas de nuez, pero en esta versión deconstruida buscamos ligereza. Convertimos el relleno denso de nuez y anís en una mousse aireada y sustituimos la masa de trigo por finísimas láminas de filo caramelizadas. Es un postre de restaurante que mantiene todo el sabor de la aldea pero con una presentación sofisticada en copa.
"
Preparación
- El Relleno: Tostamos las nueces en una sartén. Añadimos el azúcar y el anís. Dejamos que caramelice un poco. Trituramos hasta obtener una pasta granulosa pero fina.
- La Mousse: Batimos la nata hasta que esté firme. Incorporamos la pasta de nuez poco a poco con movimientos envolventes para no perder el aire. Dejamos enfriar en la nevera.
- El Crujiente: Cortamos la masa filo en cuadrados del tamaño del vasito. Los pintamos con mantequilla derretida, espolvoreamos canela y azúcar. Horneamos a 180ºC vigilando cada minuto; se queman muy rápido.
- Montaje: En una copa o vasito, ponemos una base de mousse de nuez. Encima una lámina de filo crujiente. Repetimos la operación dos o tres veces.
- Final: Servimos inmediatamente para que la humedad de la crema no ablande la masa crujiente.
Nota de Vanguardia
- Puedes añadir un toque de sal en escamas sobre el caramelo de las nueces para resaltar el sabor del anís.
- El anís asturiano es fundamental para el aroma auténtico; no lo sustituyas por otro licor si quieres el sabor de una casadielle.