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El Chosco de Tineo es mucho más que un embutido; es una pieza de ingeniería culinaria rural. Con Indicación Geográfica Protegida, su elaboración sigue métodos ancestrales donde la calidad del cerdo y la paciencia en el ahumado con roble son innegociables. Se compone de lomo y lengua de cerdo, lo que le otorga una jugosidad y un corte visual que no tiene rival en la charcutería española.
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Preparación
- Preparación de la Carne: Cortamos el lomo en trozos grandes, de unos 4 o 5 cm. La lengua la cocemos previamente unos 45 minutos para poder quitarle la piel con facilidad; luego la troceamos igual que el lomo.
- El Adobo: En un barreño grande, mezclamos la carne con el ajo triturado, el pimentón, el orégano y la sal. Debemos "sobar" bien la carne con las manos para que el adobo penetre en cada fibra.
- Maceración: Dejamos reposar la mezcla en la nevera o en un lugar muy fresco durante 2 días enteros, dándole la vuelta cada 12 horas.
- Embutido: Lavamos la tripa ciega con agua y vinagre. Introducimos la carne alternando lomo y lengua, presionando con fuerza para eliminar cualquier burbuja de aire (clave para evitar que se estropee). Atamos el extremo con hilo de bramante.
- Ahumado: Se cuelga en el "afumador" sobre brasas de roble que produzcan un humo constante pero no calor directo. Este proceso dura de 5 a 10 días dependiendo del clima.
- Curación: Tras el ahumado, se deja orear en un sitio fresco y seco durante un mínimo de 15 días antes de consumirlo.
Cómo disfrutarlo
- Para comerlo en crudo (como embutido), el chosco debe estar bien curado.
- Si prefieres consumirlo cocido (con patatas), se puede usar un chosco con menos tiempo de curación; basta con hervirlo unos 45 minutos a fuego suave.