Lechazo Asturiano al Horno
Receta tradicional de lechazo asturiano asado al horno con patatas panaderas, cebolla caramelizada y una salsa oscura y jugosa que es pura tradición. Un plato de fiesta que reúne a la familia alrededor de la mesa.
⏱️ 2h 30 min · 🔥 Media-Alta · 👥 4 porciones · 📊 580 kcal/porción
El lechazo asturiano al horno es uno de los asados más apreciados de la gastronomía del norte de España. Se elabora con cordero lechal de la raza Asturiana de los Valles, un animal de menos de 30 días alimentado exclusivamente de leche materna. El resultado es una carne extraordinariamente tierna, con un sabor suave y delicado que se intensifica con el horneado lento. Las patatas se cocinan en los jugos del cordero, absorbiendo todo el sabor, y la salsa resultante —oscura, caramelizada y llena de matices— es quizás la mejor parte del plato. Es un asado que se prepara en Navidad, en las fiestas patronales y en cualquier domingo que merezca un plato especial.
Ingredientes
- 1 lechazo de 4-5 kg (medio lechazo para 4 personas), de la raza Asturiana de los Valles si es posible
- 1 kg de patatas monalisa o kennebec
- 3 cebollas grandes
- 4 dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 vaso de vino blanco
- 500 ml de caldo de carne o agua
- Sal gorda
- Pimienta negra recién molida
- Ramitas de tomillo fresco y romero fresco
- 1 cucharada de harina (para espesar la salsa)
Elaboración Paso a Paso
- Preparar el lechazo: Sazona el lechazo por dentro y por fuera con sal gorda generosa y pimienta negra. Frota bien la carne con los dientes de ajo picados y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Déjalo reposar al menos 30 minutos a temperatura ambiente antes de meterlo en el horno.
- Precalentar y colocar: Precalienta el horno a 220°C con calor arriba y abajo. Coloca el lechazo en una cazuela de barro o fuente grande de horno, con el lado de la piel hacia arriba. La cazuela de barro es fundamental: distribuye el calor de manera uniforme y mantiene la humedad.
- Añadir las verduras: Pela las patatas y córtalas en cuñas grandes (no muy finas, que aguanten el horneado). Pela las cebollas y córtalas en gajos de unos 3 cm. Distribuye las patatas y cebollas alrededor del lechazo, procurando que queden en una sola capa.
- Aromatizar: Añade los dientes de ajo enteros (sin pelar, aplastados ligeramente), varias ramitas de tomillo y romero fresco. Regara todo con el vaso de vino blanco y el caldo de carne. El líquido debe llegar a cubrir la base de la cazuela pero no el lechazo.
- Primer horneado (sellar): Mete la cazuela en el horno a 220°C durante 30 minutos. Este paso es clave para que la piel del lechazo se dore y selle, creando una costra que mantiene los jugos dentro. Vigila que no se queme; si se dora demasiado, cubre con papel de aluminio.
- Horneado lento: Baja la temperatura a 180°C y tapa la cazuela con papel de aluminio. Continúa horneando durante 90 minutos, regando el lechazo con sus propios jugos cada 30 minutos. Si la cazuela se seca, añade un poco más de caldo o agua.
- Dorado final: Quita el papel de aluminio los últimos 20 minutos y sube el horno a 200°C. Esto consigue una costra dorada y crujiente en la superficie del lechazo mientras las patatas se terminan de asar y caramelizan.
- Reposar y servir: Retira la cazuela del horno y deja reposar el lechazo 10 minutos antes de trocearlo. Esto permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede más jugosa. Tritura o cuela la salsa de la cazuela (puedes espesarla con la cucharada de harina rehogada) y sírvela aparte.
Secretos para un Lechazo Perfecto
- Cazuela de barro: Es el secreto mejor guardado. El barro retiene el calor de manera uniforme y mantiene la humedad durante horas. Si no tienes, usa una fuente de horno gruesa con tapa.
- Temperatura ambiente: Saca el lechazo de la nevera al menos una hora antes de cocinarlo. Meterlo frío en el horno provoca un choque térmico que endurece la carne.
- No pinchar: Evita pinchar la carne con tenedores o cuchillos durante el horneado. Cada pinchazo libera jugos y seca el lechazo. Usa una espumadera o cuchara para regar.
- Paciencia: El lechazo necesita tiempo. No intentes acortar el horneado subiendo la temperatura: a fuego lento la carne se deshace, las patatas absorben los jugos y la salsa se concentra.
- Reposo obligatorio: Los 10 minutos de reposo después del horno no son opcionales. Es el tiempo que necesita la carne para que los jugos internos se estabilicen.
¿Qué Raza de Cordero Usar?
La raza Asturiana de los Valles es la elección ideal para el lechazo asturiano. Tiene Denominación de Calidad y se cría en las praderías de Asturias con alimentación natural de leche materna. Su carne es pálida, tierna y con un contenido graso adecuado que la mantiene jugosa durante el horneado. Si no encuentras esta raza, el lechazo castellano (raza Churra) o el lechazo de la raza Ojalada son buenas alternativas. Lo importante es que sea verdaderamente lechal: menos de 30 días y alimentado solo con leche.
Con Qué Acompañar
Las patatas panaderas que se asan en los jugos del lechazo son el acompañamiento imprescindible. Además, una ensalada mixta fresca ayuda a cortar la intensidad del asado. Para beber, un vino tinto Crianza de la D.O. Cangas (vino asturiano) o un Ribera del Duero Crianza complementan perfectamente los sabores del cordero. Y como postre, una ratafia o un arroz con leche asturiano cierran la comida como manda la tradición.
Variantes Regionales
- Con pimentón: Añadir una cucharadita de pimentón de la Vera al aliño inicial para un sabor ahumado y más intenso.
- Con setas: Añadir boletus o níscalos en los últimos 30 minutos de horneado para una versión otoñal del plato.
- Con miel: Pincelar el lechazo con miel los últimos 10 minutos para una costra caramelizada dulce-salada.
📅 Publicado: 14 de abril de 2026 · ✍️ Autor: Comer en Asturias · Ver más recetas asturianas