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No hay plato de carne o pescado en Asturias que no gane con unos buenos patatinos con pimentón al lado. Esta guarnición, humilde pero adictiva, se basa en la calidad de la patata local y en el uso de un pimentón ahumado de primera. La clave es conseguir que la patata no quede excesivamente crujiente (estilo chips), sino que mantenga un centro mantecoso que absorba el aroma del ajo y el pimentón. Es el sabor de la cocina de casa.
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Preparación
- El Corte: Pelamos las patatas. El corte tradicional es en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor o en "dados" rompiendo la patata al final del corte (chascar) para que libere almidón y el pimentón se pegue mejor.
- El Aceite: Ponemos una sartén amplia con bastante aceite y los ajos con su piel golpeados. Cuando el ajo empiece a dorarse, echamos las patatas.
- Fritura en dos tiempos: Primero cocinamos a fuego medio unos 10 minutos para que se confiten. Al final, subimos el fuego a tope un par de minutos para que los bordes se tuesten y queden crujientes.
- Escurrido: Es vital sacar las patatas a una fuente con papel de cocina y dejarlas un minuto para que suelten el aceite sobrante.
- El Toque Final: Pasamos las patatas a un bol seco. Salamos. Espolvoreamos el pimentón y movemos el bol con energía para que el polvo rojo se reparta de forma uniforme. Servimos inmediatamente mientras humean.
Recomendación del Paisano
- El pimentón debe añadirse siempre con la patata caliente; el propio calor de la fritura hará que el pimentón se "cocine" un segundo sobre la superficie de la patata, liberando todo su aroma ahumado. ¡Cuidado con el pimentón picante si hay niños en la mesa!