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La caldereta de cordero "de aldea" es la que se cocina en el día a día de las casas asturianas. Menos compleja que la de montaña, pero igualmente deliciosa, se basa en un sofrito rápido y una cocción equilibrada donde la zanahoria y el pimiento verde aportan un dulzor natural que suaviza el carácter del cordero. Es el plato de cuchara perfecto para una comida familiar de entre semana.
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Preparación
- Dorado: Salpimentamos la carne y la doramos en una cazuela con un chorro de aceite. Queremos que los jugos se sellen dentro.
- Hortalizas: Añadimos la cebolla y el pimiento picados. Sofreímos hasta que las verduras empiecen a estar transparentes.
- Aromas: Echamos los ajos, el laurel y el pimentón. Removemos rápido y vertemos el vino blanco. Dejamos que reduzca un par de minutos.
- Cocción: Cubrimos con agua (que sobrepase dos dedos la carne) y añadimos el tomillo y el orégano. Tapamos y dejamos a fuego medio-bajo durante una hora.
- Acabado: Agregamos las zanahorias en rodajas y las patatas. Cocemos otros 20-25 minutos hasta que el cuchillo entre suave en la patata.
Truco de Cocina
- Si ves que el caldo queda muy claro, machaca una de las rodajas de patata cocida contra la pared de la cazuela y remueve; el almidón espesará la salsa al instante dándole un aspecto mucho más apetecible.
Origen: La caldereta, plato de los vaqueros y pastores
La palabra "caldereta" viene de "caldera", esa olla grande de hierro o cobre que colgaba del llar en las cocinas asturianas. Una caldereta es, literalmente, todo lo que cabe en la olla y se cocina a fuego lento durante horas. En Asturias, este plato tiene raíces profundas en la tradición ganadera de la cordillera Cantábrica, donde los pastores y vaqueros de los concejos de Somiedo, Cangas de Onís y Amieva necesitaban platos calóricos y reconfortantes para aguantar las largas jornadas con el ganado en las brañas.
El cordero asturiano — sobre todo el de las razas autóctonas como la Merina y la Lacha — tiene un sabor más suave que el de otras regiones gracias a los pastos verdes de la montaña. Esa carne, cocinada despacio en la caldera con lo que hubiera en la huerta (patatas, zanahorias, cebolla, pimiento), daba como resultado un guiso espeso y aromático que se repartía en cuencos de madera alrededor del fuego.
¿En qué se diferencia de otros guisos de cordero?
La caldereta asturiana se distingue de la caldereta murciana o levantina en que no lleva pimiento ñora ni comino, y suele ser menos especiada. Aquí manda el sabor de la carne y las verduras, con el vino blanco como único toque de acidez. Tampoco lleva almendras ni piñones, que sí aparecen en otras versiones del Mediterráneo. Es un guiso más sobrio, más de montaña, donde lo que importa es que la carne se deshaga y el caldo tenga cuerpo.
Para reuniones de invierno
La caldereta de cordero es uno de esos platos que mejora con la cantidad. Si la haces para cuatro, sale bien. Si la haces para diez en una olla de hierro grande, sale mucho mejor. El secreto es que al cocinar más cantidad, el líquido se reduce de forma más uniforme y los sabores se concentran. Es el plato estrella de las matanzas del cerdo, de las comidas después de la misa del domingo y de cualquier reunión donde haga frío y la gente tenga hambre de verdad.