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Esta tarta de manzana es una oda a Asturias. Al sabor dulce y harinoso de la manzana Reineta le sumamos el carácter de la sidra natural, que al reducirse con el azúcar crea un almíbar ácido y frutal que impregna cada lámina de fruta. Es una receta sencilla, pero con un aroma que inunda toda la casa y que nos recuerda a las meriendas de domingo en la aldea. Un postre ligero, fresco y 100% asturiano.
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Preparación
- La Base: Cubrimos el molde con la masa. Ponemos un poco de peso (legumbres) y horneamos "en blanco" 10 minutos para que quede bien crujiente.
- El Salteado: Pelamos las manzanas y las cortamos en gajos. En una sartén, ponemos la mantequilla con la sidra y el azúcar. Cuando burbujee, echamos la manzana. Queremos que se emborrache del jugo de la sidra pero que no se deshaga.
- Montaje: Retiramos las manzanas de la sartén. Las disponemos en círculos concéntricos sobre la masa.
- Almíbar: Dejamos que el líquido de la sartén siga hirviendo hasta que se convierta en un jarabe denso. Lo vertemos sobre las manzanas.
- Horneado: Llevamos al horno a 180ºC otros 20 minutos. Las manzanas deben caramelizarse por los bordes.
- Acabado: Dejamos templar. Es una tarta que gana mucho si se sirve con una bola de helado de vainilla o un poco de nata montada sin azúcar.
Nota del Maestro
- Si usas sidra dulce (la que sale directamente de la prensa sin fermentar) en temporada de "amagüestu", el sabor de la tarta será mucho más suave y amielado. Con sidra natural de escanciar, obtendrás una tarta con un perfil más adulto y complejo.