Información
- Cocina: Mariscos, Pescados, Asturiana
- Precio: $$$
Casa Antón es a Cudillero lo que el mar a la costa: inseparable. Ubicado en el mismísimo puerto del pueblo marinero más pintoresco de Asturias, este restaurante lleva décadas siendo el lugar donde los pescadores comen lo que acaban de sacar del mar, y donde los visitantes descubren lo que significa pescado fresco de verdad.
La especialidad de la casa es, sin sorpresa, el pescado y marisco del Cantábrico. La lubina salvaje a la sal, el rodaballo a la parrilla, las nécoras recién cocidas y las centollas que llegan directamente de las lonjas cercanas son los protagonistas absolutos de una carta que cambia según lo que el mar haya ofrecido esa mañana.
El pulpo a la brasa es otro de los platos estrella: tierno por dentro, con ese punto ahumado de la brasa y un aliño de aceite de oliva y pimentón que lo eleva a los altares. Las gambas de Cudillero, pequeñas pero con un sabor intenso que no encontrarás en ninguna gamba de piscifactoría, se sirven hervidas con sal gorda, como mandan los cánones.
El restaurante tiene una terraza con vistas al puerto donde comer mirando las barcas es un privilegio. En días buenos, con el sol reflejándose en el agua y el ir y venir de los pescadores, la experiencia es completa. Dentro, el comedor es amplio y funcional, con muros de piedra y fotografías de la tradición pesquera local.
Los precios son los que corresponden a un restaurante de marisco de primer nivel en un enclave turístico: las nécoras y las centollas se pagan a peso, una lubina salvaje ronda los 30-35€, y una mariscada para dos puede llegar a los 80-100€. Pero la calidad del producto justifica cada euro.
Casa Antón es parada obligatoria si quieres entender por qué Cudillero es sinónimo de buen pescado en Asturias. Ven con hambre, ven con tiempo, y deja que el mar Cantábrico te cuente su historia a través de los platos.
Cudillero no es un pueblo cualquiera. Está construido en forma de anfiteatro sobre una colina que cae hacia el mar, con las casas escalonadas en colores vivos —blanco, ocre, terracota, azul— que se apiñan alrededor del puerto como si se estuviesen abrazando unas a otras. Desde cualquier punto del pueblo tienes vistas al mar, y desde el puerto miras hacia arriba y ves las casas colgadas como si fueran balcones naturales. Es, sin exagerar, uno de los pueblos más fotogénicos de toda la costa cantábrica.
Llegar a Cudillero ya es parte de la experiencia. Desde Oviedo son unos 45 minutos por la A-8 en dirección a Galicia, y los últimos kilómetros de carretera ofrecen vistas de la costa que te preparan para lo que viene. El puerto es pequeño, acogedor, con las barcas pintadas de colores varadas en la arena y las casas de los pescadores subiendo por la cuesta. Hay un paseo que rodea el puerto y sube hasta el mirador del faro, desde donde ves toda la bahía y, en días claros, la costa de Galicia al fondo.
Si hay un pescado que define a Cudillero es el pixín (rape, para los no asturianos). Este pescado de fondo, con esa carne firme y blanca que parece diseñada para los guisos marineros, es el rey de las lonjas del occidente asturiano. En Casa Antón lo preparan de varias formas, pero la caldereta de pixín es la que te deja sin palabras: un guiso con salsa de tomate, cebolla, pimiento, vino blanco y un toque de guindilla, donde el pixín se deshace en la boca y el pan mojado en la salsa es casi más adictivo que el propio pescado.
También vale la pena probar el pixín a la sidra, una preparación típica de la zona occidental donde el pescado se cocina en una salsa a base de sidra natural, cebolla caramelizada y mantequilla. La acidez de la sidra corta la grasa del rape y crea un contraste que es pura gastronomía asturiana.
Si puedes, ajusta tu visita para estar en Cudillero a primera hora de la tarde, cuando las barcas pesqueras empiezan a regresar al puerto. Ver los lanchas entrar con el mar de fondo, los pescadores descargando las cestas y las mujeres de los mariscadores clasificando el producto en la lonja es un espectáculo que no tiene precio. Y lo mejor: ese pescado que estás viendo descargar es probablemente el que te van a servir esa noche en Casa Antón. La cadena de frío no existe porque no hace falta: del mar a la cocina, y de la cocina a tu plato.
Cudillero se vive con los ritmos del mar, y Casa Antón es el lugar donde esos ritmos se convierten en una de las mejores comidas que puedes dar en Asturias. Reserva con antelación en verano y deja espacio para el postre —los casadielles que tienen son de los mejores del occidente.