Información
- Cocina: Asturiana, Embutidos, Sidrería
- Precio: $
Noreña es conocida como la capital del embutido asturiano, y el Chigre Antiguo es el lugar donde esa tradición se expresa en su máxima pureza. Este chigre de toda la vida lleva décadas sirviendo los mejores embutidos de la villa, elaborados por los maestros charcuteros locales que mantienen viva una tradición centenaria.
La estrella indiscutible es el chorizo a la sidra: chorizo artesanal de Noreña cocido lentamente en sidra natural hasta que adquiere ese color dorado y ese sabor que mezcla el ahumado del pimentón con la acidez de la sidra. Se sirve en sartén, burbujeante, con el aroma llenando todo el local. Es, simplemente, el mejor chorizo a la sidra que probarás en tu vida.
La morcilla asturiana es otra joya: sin arroz, con cebolla caramelizada y especias, tiene un sabor intenso y una textura cremosa que la hace única. El picadillo (picadillo de cerdo con pimentón) se sirve frito y es el acompañamiento perfecto para cualquier plato. La sabadona, el chosco y el butietu completan una carta de embutidos que es un viaje por la charcutería artesanal asturiana.
Pero el Chigre Antiguo no es solo embutidos. Los huevos rotos con picadillo y patatas fritas son un plato reconfortante que combina la tradición de los huevos rotos con el mejor embutido local. La tortilla de chorizo, los callos a la asturiana y la cachuela son platos de cuchara que reflejan la cocina de aprovechamiento asturiana en su estado más puro.
La sidra natural es la bebida obligada. De los llagares cercanos de Nava y Sariego, se escancia con generosidad y se cambia de botella con frecuencia. El ambiente es el de un chigre auténtico: barra de madera, mesas corridas, ruido de conversación y el sonido constante del escanciado.
Los precios son de chigre de pueblo, es decir, más que razonables: una ración de chorizo a la sidra ronda los 8-10€, la morcilla unos 7€, y una comida completa con sidra no suele superar los 18-20€ por persona. El Chigre Antiguo demuestra que en Asturias se puede comer excepcionalmente bien sin gastar mucho.
Si pasas por Noreña (y deberías, si te gusta el embutido), el Chigre Antiguo es parada obligatoria. Pide chorizo a la sidra, una sidra, y entenderás por qué esta villa es la capital indiscutible de la charcutería asturiana.
El chigre es la esencia del bar asturiano. No es un restaurante, no es una taberna y no es un pub — es algo que solo existe en Asturias y que no tiene traducción exacta. Un chigre es el lugar donde vas a tomar sidra, a comer algo con las manos, a hablar con el vecino que no veías desde la última espicha y a escuchar laRadio del pueblo mientras escancias en la barra. Tiene suelo de baldosa roja, barras de madera desgastada, botellas de sidra en las estanterías y un olor a pimentón y a madera vieja que se te mete en los sentidos para siempre.
El Chigre Antiguo cumple todos los requisitos de la definición. La barra es de madera oscura, con marcas de miles de vasos de sidra. Las botellas de sidra natural están alineadas en la pared, y el escanciador tiene su espacio junto a los toneles. Las mesas son corridas, de madera, compartidas a veces con desconocidos que acaban siendo compañeros de mesa. Es un sitio donde nadie te mira raro si pides tres raciones de chorizo para ti solo.
En un chigre de Noreña, la cultura del pincho se vive de otra manera. No estamos hablando de pinchos elaborados con brochetas y decoraciones — aquí el pincho es de toda la vida: una ración de embutido, un plato de huevos rotos, una tortilla gruesa, un bol de callos. Se come de pie en la barra, con un vaso de sidra en la mano, y se paga al final contando lo que has pedido. Es comida de verdad, sin florituras, con el sabor intenso del producto asturiano en cada bocado.
Los pinchos más pedidos en el Chigre Antiguo son el chorizo a la sidra (por supuesto), la tortilla de chorizo y pimiento, los callos con garbanzos y la sabadona frita. Si vas por primera vez, pide una tabla de embutidos variada para probar de todo: chorizo, morcilla, lomo adobado, sabadona y chosco. Con una sidra y un poco de pan, ya tienes una comida memorable.
Noreña tiene una población que no llega a los cinco mil habitantes, pero produce una cantidad desproporcionada del embutido que se consume en Asturias. La tradición charcutera de la villa viene de siglos, cuando los matarifes y embutidores de Noreña abastecían a las ferias y mercados de toda la región. Hoy, los nombres de las familias embutidoras —Valdés, García, Buelga, Sánchez— son auténticas marcas que los asturianos reconocen al instante.
Cada año, en octubre, Noreña celebra el Festival del Chorizo, una feria donde los productores locales exhiben sus mejores piezas y los visitantes pueden probar y comprar embutido directamente de los artesanos. Si coincides con las fechas, es una experiencia complementaria perfecta para una visita al Chigre Antiguo.
No puedes ir a un chigre sin vivir el ritual del escanciado. La sidra natural asturiana se sirve de una forma muy particular: el escanciador levanta la botella por encima de la cabeza y deja caer un hilo fino de sidra contra la pared del vaso, que está situado a la altura de la cintura. El chorro oxigena la sidra, crea la burbuja característica y potencia los aromas. Se bebe de golpe, el vaso se tira y se repite con la misma botella. El Chigre Antiguo tiene escanciadores que llevan años perfeccionando el arte, y verles trabajar es todo un espectáculo.