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Las casadielles son el dulce más asturiano que existe, y eso dice mucho en una tierra de golosos. Estas empanadillas fritas rellenas de nuez y azúcar son las reinas del Antroxu — nuestro Carnaval — pero lo cierto es que en cualquier casa asturiana que se precie hay casadielles cuando hay motivo de celebración. Su masa finísima, casi translúcida, se dora en la sartén y al morderla te encuentras con un relleno de nuez que crujen entre los dientes. Sabor a tradición, a cocina de las abuelas, a domingo en la mesa del pueblo. No necesitan presentación en Asturias, pero si no las has probado todavía, estás de enhorabuena: te espera un descubrimiento.
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Preparación
- La Masa (El Corazón de la Casadiella): En un bol amplio, pon la harina haciendo un volcán. En el centro, coloca la mantequilla derretida (o la manteca de cerdo, que es la opción más tradicional y la que da una textura más crujiente), el huevo, la pizca de sal y el chorrito de anís dulce. Ve añadiendo agua tibia poco a poco mientras mezclas con las manos hasta obtener una masa elástica que no se pegue. Amasa durante 5-10 minutos sobre la mesa enharinada, con energía, hasta que la masa esté lisa y suave como la de un pan bien hecho.
- El Reposo: Forma una bola con la masa, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar al menos 30 minutos a temperatura ambiente. Este reposo es fundamental: permite que el gluten se relaje y la masa se estire sin romperse. Si la masa está recién hecha, se encogerá al intentar estirarla y no conseguirás la finura que necesitan las casadielles.
- El Relleno de Nuez: Mientras la masa reposa, pica las nueces. Aquí hay dos escuelas: quienes las pican muy finas, casi como arena, y quienes dejan trocitos para que se note la textura al morder. La opción más tradicional es picarlas finas con un cuchillo grande — evita la picadora eléctrica porque genera demasiado calor y las nueces sueltan aceite. Mezcla las nueces picadas con el azúcar y la cucharada de mermelada de manzana (o miel, que es la opción de las abuelas). La mermelada actúa como aglutinante y da un toque de humedad al relleno. Si te apetece, añade un poco de ralladura de limón.
- Estirar y Rellenar: Estira la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta que tenga un grosor de 2-3 milímetros. Es importante que quede fina pero sin que se rompa. Corta círculos con un cortapastas o un vaso (de unos 10-12 cm de diámetro). Coloca una cucharadita generosa de relleno en la mitad de cada círculo, dejando libre el borde. Humedece con un dedo mojado en agua todo el contorno y cierra en forma de media luna. Presiona bien los bordes y sella con un tenedor haciendo pequeños cortes — esto no solo sella sino que decora.
- La Fritura: Calienta abundante aceite en una sartén honda. El aceite debe estar caliente pero no humeante — unos 170°C. Fríe las casadielles en tandas pequeñas (3-4 cada vez) para que la temperatura no baje. Unas 2-3 minutos por cada lado hasta que estén doradas. No las pongas en aceite frío porque absorberían demasiado y quedarían grasientas. Sácalas a un plato con papel absorbente.
- El Azúcar Glas (El Toque Final): Aún calientes, espolvorea las casadielles con azúcar glas por ambos lados. El calor residual hace que el azúcar se adhiera y se funda ligeramente, creando una capa brillante. Déjalas enfriar sobre una rejilla — si las apilas calientes se ablandan y pierden el crujiente.
Historia: Del Altar a la Calle
Las casadielles tienen su origen en las bodas asturianas de antaño, de ahí su nombre (de "casada", boda). En las fiestas nupciales se preparaban estos dulces como detalle para los invitados, y con el tiempo se convirtieron en el dulce inseparable del Antroxu asturiano. Durante las fiestas de Carnaval, las pastelerías y panaderías de toda Asturias se llenan de casadielles, y las familias se reúnen para hacerlas en casa siguiendo la receta heredada de generación en generación. Cada casa tiene su versión, su secreto, pero todas comparten esa masa fina y ese relleno de nuez que las hace irreconocibles.
Variaciones del Relleno
- Nuez y miel: La más clásica. Las nueces picadas se mezclan con miel de Asturias en lugar de mermelada.
- Nuez y azúcar con anís: Se añade un chorrito de anís al relleno para intensificar el sabor.
- Almendra: En algunas comarcas del oriente asturiano se usan almendras en lugar de nueces.
- Nuez y chocolate: Una versión moderna que mezcla trocitos de chocolate negro con la nuez. A los puristas les duele, pero a los niños les encanta.
Trucos de Fritura
- El aceite: Usa aceite de girasol o de oliva suave (virgen extra es demasiado fuerte en sabor para un dulce). La manteca de cerdo también funciona y da un sabor muy tradicional.
- Temperatura constante: Fríe en tandas pequeñas para que el aceite no se enfríe. Si ves que las casadielles se doran demasiado rápido, baja el fuego; si tardan mucho, súbelo.
- No las apiles: Coloca las casadielles fritas en una sola capa sobre papel absorbente. Si las apilas calientes, el vapor las ablanda y pierden crujiente.
- Espolvorear en caliente: El azúcar glas se adhiere mucho mejor si las casadielles están aún calientes cuando lo espolvoreas.
Conservación
Las casadielles aguantan perfectamente 4-5 días en una lata de metal o un recipiente hermético. También se congelan muy bien (hasta 2 meses): colócalas separadas en una bandeja, congélalas y luego pásalas a una bolsa. Para recalentar, un par de minutos en el horno a 150°C les devuelve todo su crujiente.