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Los pimientos rellenos de fabada son la cima de la cocina de aprovechamiento en el Paraíso. Convertimos los restos de un guiso de faba en un bocado delicado y sorprendente. Al usar pimientos del piquillo, cuya acidez y dulzor son únicos, compensamos la potencia del relleno de fabada. El toque final de la salsa de Cabrales hace que este entrante sea una explosión de sabor asturiano difícil de olvidar.
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Preparación
- El Relleno: Trituramos las fabes de la fabada con un tenedor. Si el compango (chorizo/morcilla) era tierno, lo picamos muy pequeño y lo mezclamos con las fabas. Buscamos una pasta rugosa y sabrosa.
- El Rellenado: Con mucha delicadeza, abrimos los pimientos y los rellenamos hasta arriba. No aprietes demasiado para que el pimiento no reviente.
- Calor: Disponemos los pimientos en una fuente de barro. Les damos un golpe de horno a 180ºC durante unos 10-12 minutos. Queremos que el interior esté bien caliente.
- La Salsa: Mientras los pimientos se hornean, calentamos la nata en un cazo. Añadimos el Cabrales desmenuzado y removemos con varillas hasta tener una crema grisácea y fundente.
- Servicio: Sacamos los pimientos del horno y vertemos la salsa de Cabrales por encima. Debe servirse burbujeando.
Nota de Presentación
- Este plato es muy potente de sabor. Te recomendamos servir dos pimientos por persona como máximo si van acompañados de un segundo plato contundente. Decorar con un poco de cebollino fresco picado le dará un toque de color y ligereza visual.
Cabrales y fabada: un maridaje que cobra sentido
El queso Cabrales es uno de los quesos azules más potentes de España, y combinarlo con la fabada asturiana es atreverse a un maridaje de intensidades. El Cabrales aporta una cremosidad casi líquida y un sabor picante, salado y profundo que corta con la contundencia de las fabes y el compango. No es una combinación sutil — es un plato que reclama atención desde el primer bocado.
Cómo manejar el Cabrales (que es fuerte, sí)
Si nunca has cocinado con Cabrales, conviene saber que este queso tiene carácter. Es un queso azul de leche cruda de vaca (con algo de oveja y cabra según la temporada), madurado en cuevas naturales del concejo de Cabrales. Su sabor es intenso, con notas picantes y un fondo umami que puede resultar abrumador si se usa en exceso.
Para la salsa de esta receta, la proporción es clave: una parte de queso por tres de nata suele funcionar bien. Si te parece demasiado fuerte, ve añadiendo el queso poco a poco y prueba hasta que encuentres tu punto. Si te has pasado, añade más nata para suavizar.
Si el Cabrales te resulta excesivo, Asturias ofrece alternativas maravillosas. El Gamoneu (o Gamonedo) es otro queso azul asturiano, pero con un perfil más suave y ahumado. El Azu Goreni, de los Picos de Europa, tiene un toque menos agresivo y una textura más cremosa. Y si prefieres algo sin moldes, un queso de cabra tierno de los manyos de Asturias aporta cremosidad y frescura sin la potencia del azul.
Variantes
Puedes añadir un poco de cebolla caramelizada a la salsa de Cabrales para suavizar el impacto del queso. También queda muy bien incorporar unas nueces picadas en el relleno de las fabes — el crujiente contrasta con lo cremoso del conjunto. Si buscas una versión más ligera, sustituye la nata por leche evaporada; la salsa quedará menos densa pero igualmente sabrosa.