Tarta de Queso y Arándanos Asturianos (Sin Horno)
- Preparación
- 30 min
- Cocción
- 0 min
- Total
- 30 min
- Raciones
- 8 porciones
- Calorías
- 420 kcal
Preparación
- Tritura las galletas hasta hacerlas polvo y mézclalas con la mantequilla derretida
- Forra un molde desmontable de 22cm con la mezcla de galletas presionando bien. Refrigera 20 minutos
- Bate los quesos con el azúcar hasta obtener una crema suave
- Añade los huevos uno a uno, batiendo después de cada incorporación
- Incorpora la nata montada con movimientos envolventes y el zumo de limón
- Vierte la crema sobre la base de galletas y alisa la superficie
- Refrigera un mínimo de 4 horas, idealmente toda la noche
- Para el coulis: calienta la mitad de los arándanos con la mermelada hasta que se deshagan. Deja enfriar
- Desmolda y decora con el coulis y los arándanos frescos restantes
Asturias es tierra de quesos y de frutos del bosque. En los valles de Somiedo, Quirós y las montañas de Cangas del Narcea crecen arándanos silvestres que son diminutas bombas de sabor, concentrados en un tamaño pequeño porque la altitud y el frío les obligan a madurar lento. Esta tarta es un homenaje a esos arándanos y a los quesos asturianos, una combinación que funciona tan bien que parece diseñada por la naturaleza misma.
Una tarta sin horno
La tarta no necesita horno, lo cual la convierte en la reina de los postres de verano. Cuando el calor aprieta en Asturias —y aprieta más de lo que la gente cree, especialmente en los valles interiores— encender el horno es la última cosa que quieres hacer. Esta tarta se prepara en media hora, se refrigera y está lista para impresionar. Es el postre perfecto para una comida al aire libre, una barbacoa o una merienda especial.
Ingredientes que marcan la diferencia
El secreto está en la calidad de los ingredientes. El mascarpone debe ser fresco y cremoso, el queso crema a temperatura ambiente para que se integre bien, y los huevos de buena calidad porque van crudos (si te preocupa la salmonella, usa huevos pasteurizados). La base de galletas de escanda le da un toque asturiano auténtico y un sabor más interesante que las galletas normales. La escanda, ese cereal ancestral asturiano que se cultiva en los valles del interior, aporta un sabor tostado y ligeramente dulce que combina a la perfección con el queso.
El coulis de arándanos
El coulis de arándanos es lo que transforma una buena tarta de queso en algo extraordinario. La mezcla de arándanos frescos con mermelada crea una salsa espesa y brillante que cae por los bordes de la tarta como un manto púrpura. Si tienes arándanos silvestres asturianos, úsalos para el coulis: su sabor es más intenso y ácido que el de los arándanos cultivados, y el color es más profundo. Si no los encuentras, los arándanos normales funcionan bien, pero añade un poco más de zumo de limón para compensar la falta de acidez.
Mejor de un día para otro
La tarta mejora con el reposo. Idealmente, hazla la noche antes para que la crema se asiente y los sabores se integren. En la nevera dura tres o cuatro días sin problema, aunque lo normal es que desaparezca mucho antes. Para servirla, desmolda con cuidado, vierte el coulis por encima de manera que caiga de forma natural, y esparce los arándanos frescos. Unas hojas de menta fresca le dan el toque de color final.
Un postre asturiano y moderno
Este postre es un ejemplo de cómo la cocina asturiana puede ser ligera y moderna sin perder su identidad. Los quesos del país, los frutos del bosque de la montaña y la tradición repostera asturiana se unen en una tarta que parece sacada de una pastelería de autor pero que puede hacer cualquiera en casa.