Información
- Cocina: Asturiana, Parrilla, Cocina tradicional
- Precio: $$
Salas es uno de esos concejos que guarda sorpresas para quienes se salen de las rutas turísticas habituales. Con su castillo medieval, sus palacios blasonados y una tradición gastronómica que se remonta a siglos, este pueblo del occidente asturiano tiene en el Mesón El Camín su mejor representante en la mesa. Situado en pleno centro histórico, junto al ayuntamiento, este restaurante lleva años demostrando que en el interior de Asturias se come tan bien como en la costa.
La carta es un homenaje a la cocina asturiana de siempre. La fabada se elabora con fabes de la zona, reconocidas por su cremosidad, y un compango que incluye chorizo, morcilla y lacón de productores locales. El pote asturiano, con berzas de la huerta y patatas nuevas, es plato obligado en los meses de invierno. Pero lo que realmente distingue a El Camín es su sección de carnes: el chuletón de ternera asturiana de la comarca, los escalopines al Cabrales y el raxo con pimientos son platos que justifican la visita por sí solos.
El mesón también ofrece una sección de pescados que sorprende para estar en el interior. La merluza a la sidra, el bonito en temporada y las anchoas del Cantábrico demuestran que la proximidad a la costa de Cudillero y Luarca permite acceder a producto fresco sin dificultad. Las ensaladas, con productos de la huerta local, son frescas y generosas, perfectas para los días de calor cuando apetece algo más ligero.
El local está decorado con el gusto de quien ama la tradición sin caer en el tipismo. Piedra vista, madera oscura, una chimenea que en invierno crea un ambiente imposible de replicar, y una colección de fotografías antiguas de Salas que hablan de la historia del concejo. Las mesas están bien separadas, el comedor es silencioso, y la iluminación crea una atmósfera íntima ideal para una cena a dos o una comida familiar tranquila.
Lo que más me sorprendió en mi última visita a El Camín fue la sección de quesos asturianos que han incorporado recientemente. Una tabla con Cabrales curado, Gamoneú de la montaña, Afuega'l Pitu y Los Beyos, servidos con nueces, miel de la comarca y membrillo casero, es un plato que bien podría ser un postre o un entrante según el momento. El conocimiento que tienen del queso es notable: saben explicarte las diferencias entre un Cabrales de otoño y uno de primavera, y te recomiendan el punto de curación perfecto según tus gustos. Es una atención al detalle que habla de un equipo que realmente ama lo que hace.
Salas tiene una relación profunda con el mundo rural que se refleja en la carta de El Camín de una forma muy honesta. Cuando llega la temporada de setas, los platos se llenan de boletus, cantarelas y trompetas de la muerte que los recolectores locales traen de los bosques del concejo. La tortilla de setas con queso de los Beyos es un bocado humilde pero extraordinario. En los meses de caza, aparecen guisos de jabalí y corzo que se cocinan a fuego lentísimo durante horas, y el resultado es una carne tierna con salsas oscuras y profundas que piden pan sin parar. Es una cocina que marca el pulso de las estaciones, y eso es algo que solo se encuentra en restaurantes que trabajan con productores cercanos.
La sidra que sirven en El Camín proviene de llagares de los concejos vecinos, y el dueño no tiene problema en contarte de qué pressorio viene cada botella y quién la elaboró. Esa transparencia es un valor que cada vez aprecio más. Si vienes con tiempo, pide que te traigan una tabla de embutidos locales para empezar: el chorizu asturiano curado en humo de leña, la morcilla con cebolla y el lardo de cerdo ibérico son la antesala perfecta a una comida que promete ser larga y satisfactoria. El Camín es ese tipo de restaurante donde uno se siente como en casa, pero con la comida mucho mejor que en cualquier casa.
Los postres merecen una mención especial porque aquí se hacen con la misma dedicación que los platos principales. El arroz con leche asturiano, cremoso y con la canela justa, compite con la tarta de queso casera y los frixuelos rellenos como los favoritos de la clientela. En Navidad, los dulces tradicionales como las casadielles y los borrachinos se preparan con receta de la abuela y se sirven como postre del menú especial.
Salas está en un cruce de caminos ideal para quienes exploran el occidente de Asturias: a veinte minutos de Cudillero, a treinta de Luarca y en la ruta hacia Tineo y el Puerto de Palo. El Mesón El Camín es la parada perfecta para reponer fuerzas antes de seguir explorando una comarca que tiene mucho que ofrecer tanto en paisaje como en gastronomía.