Información
- Cocina: Asturiana, Sidrería, Platos de cuchara
- Precio: $$
Villaviciosa es la capital indiscutible de la sidra asturiana, y el Llagar Casa Salud es uno de esos lugares donde la tradición sidrera se vive en cada rincón. No es solo un restaurante: es un llagar donde la sidra se hace, se cata y se escancia con la reverencia que merece la bebida más representativa de Asturias. Comprar aquí es beber directamente del origen, rodeado de cubas de castaño y el aroma inconfundible de la manzana en fermentación.
La carta del restaurante está diseñada para acompañar la sidra. Los platos fuertes son los clásicos de la cocina asturiana que maridan a la perfección con un buen culín: la fabada, el cachopo, los pimientos rellenos de picadillo y la carne gobernada son opciones seguras que nunca defraudan. Pero lo que realmente destaca son las tablas de quesos y embutidos locales, perfectas para ir picando mientras escancias. El queso de Cabrales, el de Afuega'l Pitu y el de Gamonéu comparten mesa con chorizos, morcillas y el picadillo asturiano que aquí preparan de forma artesanal.
El local combina la funcionalidad del llagar con la calidez de la sidrería tradicional. En la planta baja, las cubas de sidra natural son las protagonistas, y en temporada de mayado (primavera), puedes ver cómo se trabaja la manzana. En la planta superior, el comedor tiene mesas amplias ideales para grupos, con vistas a los prados y pumaradas que rodean Villaviciosa. La terraza de verano es un lujo: comer al aire libre rodeado de manzanos mientras se bebe sidra recién escanciada es una experiencia difícil de superar.
Uno de los atractivos de Casa Salud es la posibilidad de hacer una visita guiada al llagar antes de comer. Te explican todo el proceso de elaboración de la sidra natural, desde la recolección de la manzana hasta el embotellado, y terminas con una cata de diferentes coupages. Es una actividad ideal para familias y grupos que quieren entender por qué la sidra asturiana es única en el mundo. La visita se completa con la comida en el restaurante, donde los platos se acompañan de la sidra que acabas de ver hacer.
Los precios son razonables para la calidad que ofrecen. El menú del día incluye primero, segundo, postre y sidra por un precio que ronda los dieciocho euros. Las raciones para compartir oscilan entre los diez y los veinte euros, y la sidra se vende a un precio muy competitivo, tanto para consumir en el local como para llevar a casa. Si buscas llevar sidra natural de calidad, este es el lugar: venden botellas de su propia producción y de otros llagares de la comarca.
Villaviciosa está a media hora de Oviedo y Gijón, lo que la convierte en una excursión perfecta para un día. El Llagar Casa Salud es la excusa perfecta para visitar la comarca de la sidra, pasear por la ría, disfrutar de la playa de Rodiles y terminar con una comida tradicional en un entorno inigualable. En otoño, durante la Fiesta de la Manzana, el ambiente es especialmente animado.
El proceso de escanciado de la sidra en Casa Salud merece una pausa. Aquí no usan el espichador automático: el escanciador vierte la sidra a brazo alto, con ese gesto arqueado que es todo un ritual, para que el culín caiga con la oxigenación justa y libere todos los aromas de la manzana. Si es tu primera vez, no te cortes en preguntar: los camareros están encantados de enseñar la técnica correcta, y hasta hay un pequeño cartel en la barra que lo explica paso a paso. Beber sidra en un llagar como este, rodeado de cubas y con el olor a manzana fermentada en el ambiente, no tiene nada que ver con abrirte una botella en casa.
En cuanto a los platos de cuchara, la caldereta de vacuno que preparan en Casa Salud es de esas que te dejan sin palabras. Un guiso espeso, con carne tierna que se deshace en la boca, verduras de la huerta y un caldo que pide pan a gritos. La receta cambia ligeramente según la temporada y lo que haya en el mercado, pero la base se mantiene fiel a la tradición de los llagares, donde la cocina nacía para alimentar a los trabajadores del campo durante las largas jornadas de recolección. En primavera, no dejes de probar las berzas con fabes, un plato humilde que en manos adecuadas se convierte en una obra de arte.
Si vas en septiembre, durante la espicha de la sidra nueva, Casa Salud se transforma. El llagar se llena de vecinos, sidreros y curiosos que vienen a probar la primera sidra de la cosecha, la que todavía está turbia y tiene esa acidez vibrante que solo dura unas semanas. Es una fiesta íntima y auténtica, sin turistas masivos, donde la sidra se bebe directamente de la cuba y los platos que salen de la cocina son los más caseros del año. Para vivirla, hay que estar atento a las fechas y reservar con antelación, pero merece cada esfuerzo.