Cuando alguien menciona Asturias y bebida, la sidra acapara toda la atención. Y con razón: la cultura sidrera acaba de ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Pero lo que muchos desconocen —incluso dentro del propio Principado— es que Asturias también produce vino. Y no un vino cualquiera: un vino nacido en laderas tan empinadas que su cultivo ha sido bautizado como viticultura heroica.
La Denominación de Origen Protegida Vino de Cangas es una de las denominaciones más pequeñas, singulares y desconocidas de España. Y merece la pena descubrirla.
Un vino con mil años de historia
La tradición vinícola del suroccidente asturias se remonta al siglo IX, cuando los monasterios benedictinos —especialmente el imponente Monasterio de Corias, fundado en el 1032— comenzaron a cultivar viñas en las laderas de los valles del Narcea y del Navia para abastecer sus necesidades litúrgicas. El vino de misa se convirtió en motor económico de la comarca.
El siglo XIX fue la edad dorada del vino asturiano. En 1858, los viñedos ocupaban más de 5.400 hectáreas, y los vinos de Cangas ganaban premios internacionales en Burdeos y Angers. Pero la filoxera, esa plaga devastadora que arrasó los viñedos europeos, llegó a Asturias en 1889 y redujo la superficie a la décima parte. Los viñedos nunca se recuperaron del todo. A mediados del siglo XX, la industria minera ofrecía salarios que la vid no podía competir, y muchas laderas fueron abandonadas.
La recuperación comenzó en los años 90, cuando un grupo de productores decidieron que el vino de Cangas no podía desaparecer. En 2001 se reconoció como Vino de la Tierra, en 2009 alcanzó la categoría de DOP, y hoy siete bodegas certificadas mantienen viva una tradición milenaria.
¿Qué hace "heroica" a esta viticultura?
El término viticultura heroica no es marketing. Es una clasificación oficial del CERVIM (Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valoración de la Viticultura de Montaña) que en España solo comparten la DOP Ribeira Sacra, la DOP Islas Canarias y la DOP Priorat.
Las condiciones son extremas:
- Altitud superior a 500 metros sobre el nivel del mar
- Pendientes de más del 30%, imposibles de mecanizar
- Viñedos en pequeñas terrazas o "islas" dispersas por la montaña
- Clima atlántico de montaña: lluvia, niebla y frío
Todo el trabajo —poda, tratamientos, vendimia, transporte— se hace a mano. No hay tractores, ni vendimiadoras, ni atajos. Cada racimo que llega a la bodega es fruto de un esfuerzo físico considerable. Y eso se nota en el vino.
Variedades que no encontrarás en ningún otro sitio
El secreto del Vino de Cangas está en sus uvas autóctonas, adaptadas durante siglos al clima y los suelos de la montaña asturiana. Variedades que casi desaparecieron y que hoy son su mayor tesoro:
Uvas tintas:
- Carrasquín: variedad exclusiva de la zona, produces tintos frescos con marcada acidez y notas minerales
- Verdejo negro: nada que ver con el verdejo blanco de Rueda; aporta aromas frutales y florales intensos
- Albarín negro: uva rústica y elegante, con potencial de crianza
- Mencía: la variedad gallega por excelencia, que aquí adquiere un perfil más atlántico
Uvas blancas:
- Albarín blanco: la estrella blanca de la DOP, con vinos frescos, aromáticos y de gran personalidad
- Godello: compartida con Valdeorras y Bierzo, pero con expresión propia en las laderas del Narcea
- Albillo, Moscatel de grano menudo y Blanca extra completan el elenco
Los vinos resultantes no se parecen a nada que hayas probado. Los tintos jóvenes son frescos, con acidez viva y aromas de frutos rojos silvestres. Los blancos de Albarín sorprenden por su frescura y complejidad. Y las crianzas, aunque escasas, muestran una elegancia inesperada.
Las siete bodegas de la DOP Cangas
Son apenas siete bodegas certificadas. Pequeñas, familiares, artesanales. Cada una con su historia:
Monasterio de Corias — La más emblemática. Recuperó la tradición benedictina del viñedo junto al histórico monasterio del siglo XI. Sus vinos Viña Grandiella (blanco) y Finca la Zorrina (tinto) son referentes de la denominación.
La Verdea — Trabaja con viñas centenarias, algunas de las cuales sobrevivieron a la filoxera de 1889. Rendimientos bajísimos (menos de un kilo por cepa) que producen vinos de concentración extraordinaria.
Señorío de Ibias — Tres hectáreas de viñedo propio en el concejo de Ibias. Producción totalmente artesanal y manual con las cuatro variedades principales.
Martínez Parrondo — Tres generaciones cuidando viñas en Las Barzaniellas. Una apuesta por la tradición familiar en plena montaña.
Las Danzas — Fundada en 2019 por Carmen Martínez Rodríguez con 3,3 hectáreas en la montaña ibiense. Vendimia manual obligada por la orografía.
Siluvio — El proyecto más ambicioso en formato château: 7,5 hectáreas en Ibias, la zona más soleada de Asturias. Bodega moderna a pie de viñedo.
Viña Aurea — Sociedad familiar fundada en 2014 que obtuvo la certificación DOP en la cosecha 2024. Apuesta por Albarín Blanco y Verdejo Negro.
Cómo visitar: enoturismo en el suroccidente
El suroccidente de Asturias es una de las zonas menos conocidas y más bellas del Principado. Y la ruta del vino es una excusa perfecta para descubrirla.
Museos del Vino: Hay dos. El de Cangas del Narcea, en el barrio bodeguero de Santiso, donde puedes entrar en un lagar tradicional con más de 500 años. Y el de Pesoz, un pueblo diminuto que parece detenido en el tiempo.
Visitas a bodegas: La mayoría de las bodegas ofrecen visitas guiadas con cata previa reserva. Monasterio de Corias es la más preparada para recibir visitantes, con el atractivo añadido de poder pasear por los viñedos que rodean el conjunto monástico, hoy convertido en parador de turismo.
Fiesta de la Vendimia: Declarada de Interés Turístico, se celebra en otoño y es la mejor cita para sumergirse en la cultura del vino local. Catas, música tradicional, mercado de productos y, por supuesto, la primera pisada de uva del año.
Combinar con gastronomía: El suroccidente asturiano tiene una oferta gastronómica extraordinaria. En Cangas del Narcea puedes comer desde chosco (embutido local ahumado) hasta pote asturiano, pasando por los quesos artesanos de la zona. Las lonjas de pescado fresco de la costa están a una hora en coche, lo que permite planificar una ruta que combine mar y montaña en un mismo día.
Maridaje: qué comer con el Vino de Cangas
Los vinos de Cangas piden comida asturiana de verdad:
- Albarín blanco con mariscada, merluza de pincho o pescados a la plancha
- Tinto joven de Carrasquín con embutidos asturianos, quesos curados o chosco
- Crianza con carnes a la brasa, caza o guisos tradicionales como carne gobernada
- Verdejo negro con empanada asturiana, tortos de maíz y cualquier tapeo de chigre
Un vino que merece ser descubierto
El Vino de Cangas no compite en volumen ni en fama con las grandes denominaciones españolas. No pretende hacerlo. Su valor está en la autenticidad: en unas uvas que solo crecen aquí, en unas viñas trabajadas a mano en pendientes que dan vértigo, y en un puñado de bodegueros que decidieron que mil años de historia no podían perderse.
Si este verano visitas Asturias, hazte un favor: además de escanciar sidra en un chigre de Gijón, sube hasta Cangas del Narcea, pisa sus viñedos heroicos y prueba un Albarín blanco o un tinto de Carrasquín. Te aseguro que no te arrepentirás.
Información práctica:
- Consejo Regulador DOP Cangas: Tel. 985 81 11 77 | dopcangas@vinosdeasturias.es
- Cómo llegar: Cangas del Narcea está a unos 90 minutos en coche de Oviedo por la AS-15
- Mejor época para visitar: Primavera (floración) y otoño (vendimia y colores)
- Reserva de visitas: Contactar directamente con cada bodega con antelación