Patti Smith en Asturias
Cultura y Gastronomía
La icónica artista estadounidense, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, ya vivió la magia asturiana en 2019. Una historia de gastronomía, paisaje y conexión cultural que trasciende fronteras.
El Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026** ha reconocido la trayectoria de Patti Smith como una de las figuras más influyentes de las últimas cinco décadas. Pero antes de recibir este galardón en octubre en Oviedo, la artista ya había encontrado en Asturias un rincón que la marcó para siempre: Ribadesella.
Cuando la Fundación Princesa de Asturias anunció en abril de 2026 que Patti Smith recibiría el Premio Princesa de Asturias de las Artes, el mundo del arte y la música celebró la decisión. A sus 79 años, la poetisa, cantante y artista multidisciplinar, considerada una de las figuras más influyentes de los últimos cincuenta años, veía reconocida una trayectoria que "ha traspasado los límites de lo estrictamente musical para convertirse en una comunicadora multidisciplinar e iconoclasta". El jurado destacó su "impetuosa creatividad" y su compromiso con causas sociales y políticas. La ceremonia de entrega tendrá lugar el 23 de octubre de 2026 en el Teatro Campoamor de Oviedo, como es tradicional, ante Sus Majestades los Reyes y la Princesa de Asturias. Será la culminación de una historia de amor entre la artista y el Principado que comenzó mucho antes del anuncio.
Agosto de 2019, la costa asturiana vivió un eclipse total de sol. Pero hubo otro eclipse menos literal y mucho más íntimo: la visita de Patti Smith a Ribadesella, la villa marinera que se convertiría en refugio y fuente de inspiración para la artista. Smith llegó tras sus actuaciones en festivales de Cataluña y Galicia, buscando el reposo que da el mar Cantábrico. Se alojó en el Hotel Villa Rosario, un establecimiento con vistas a la ría que permitió a la artista despertarse cada mañana con el sonido de las olas y el olor a mar.
Los días de Patti en Ribadesella no fueron solo de contemplación. La artista, conocida por su sencillez y autenticidad, se sumergió en la gastronomía local con la curiosidad de quien descubre tesoros escondidos. Visitó dos restaurantes que rápidamente se convirtieron en sus favoritos:
La conexión de Patti Smith con Ribadesella trascendió la gastronomía para instalarse en el alma. En sus diarios y en publicaciones en redes sociales, la artista dejó constancia de lo que significó aquel lugar:
“En la distancia, más allá del mar, noto que las colinas asturianas son tan verdes como en Irlanda”
“Ribadesella. Un lugar maravilloso para detenerse y simplemente existir. La tarde es transparente como una vieja pintura china… No tengo fotos, pero sí páginas llenas de reflexiones fusionadas con el continuo sonido de las olas” Estas palabras, publicadas en agosto de 2019, muestran a una Patti Smith en estado puro: la poeta que encuentra inspiración en el paisaje, la observadora que captura la esencia de un lugar sin cámaras, solo con palabras.
La visita de 2019 no fue la primera vez que Asturias acogió a la artista. Smith ya tenía historia en la región: había ofrecido conciertos acústicos en Gijón años antes, y siempre mostró una afinidad especial por la costa cantábrica. Ahora, con el Premio Princesa de Asturias en su haber, su vinculación con la región adquiere una nueva dimensión. La ceremonia de octubre de 2026 no será solo un acto institucional; será el reencuentro de una hija adoptiva con la tierra que la acogió. El mundo cultural asturiano ya se prepara para recibirla. Los mismos restaurantes que la atendieron en 2019 sueñan con cocinarle nuevamente; las sidrerías de la Calle Gascona en Oviedo planean ofrecerle una cata de los mejores quesos y cachopos; los productores de sidra natural sueñan con que brinde con una botella de las suyas.
Lo fascinante de esta historia es cómo una figura global como Patti Smith encuentra en Asturias algo auténtico, algo que la toca. No es la gran ciudad, no es el glamour deslumbrante; es la cultura arraigada, la gastronomía honesta y el paisaje que invita a la reflexión. Asturias siempre ha sido un imán para artistas y creadores. Los músicos de rock que pasan por Ribadesella (desde The Wailers hasta Robert Plant) encuentran aquí un refugio lejos de los focos. Patti Smith representa la cumbre de esa tradición: la artista que busca la esencia, que valora más la experiencia que la exposición, que firma autógrafos en un bar de tapas después de cenar. Como escribe en su entrevista más reciente, “crear y compartir es mi bendito deber”. Asturias le ofreció el lugar para hacer ambas cosas: crear en la quietud del mar y compartir mesa con sus anfitriones.
Para quienes visiten Asturias en cualquier época, pero especialmente de cara a octubre de 2026, la huella de Patti Smith es tangible:
En los días previos a la ceremonia del 23 de octubre de 2026, Oviedo se transformará en capital cultural mundial. Pero mientras los medios internacionales cubren el evento, habrá quien recuerde que Patti Smith no necesita alfombras rojas para sentir el pulso de Asturias; lo sintió en 2019, caminando sin zapatos por la arena de Ribadesella, compartiendo una comida sencilla, dejando que el viento del Cantábrico le desordenara el pelo. Esa es la lección que deja: las conexiones más profundas no se fabrican, se viven. Y Asturias, con su gastronomía que es historia, su paisaje que es poema y su gente que es acogida, tiene el don de vivirlas. Cuando Smith reciba el Premio Princesa de Asturias en el Teatro Campoamor, no será solo una artista internacional recibiendo un galardón; será una poeta que vuelve a casa, a la tierra verde que comparó con Irlanda, a los sabores que la hicieron sentir humana, a la costa donde el tiempo se detiene y la creatividad fluye. Y quizás, después de la ceremonia, alguien la invite a una sidrería de la Calle Gascona. Y ella, seguramente, aceptará. Porque Patti Smith entiende que la cultura no está solo en los teatros; está también en los bares, en las mesas compartidas, en las risas de un pueblo que la adoptó en 2019 y la espera con los brazos abiertos en 2026.
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