Antroxu
Carnaval Asturiano
Carnaval Asturiano
El Antroxu 2026 se celebrará del 20 de febrero al 5 de marzo en toda Asturias, con Avilés como epicentro de la celebración. El carnaval asturiano, declarado Fiesta de Interés Turístico Regional, llenará las calles de disfrazes, humor, comparsas y la mejor gastronomía carnavalesca durante casi dos semanas de fiesta ininterrumpida.
El Antroxu es el carnaval asturiano, pero con una personalidad propia que lo diferencia de otros carnavales de España. Mientras que en Cádiz dominan las chirigotas y en Tenerife la espectacularidad de las carrozas, el Antroxu asturiano se define por el humor mordiente, la sátira local y una tradición gastronómica que es tan importante como los propios desfiles. Aquí no se va solo a ver y ser visto —se va a comer, a beber y a reírse de todo y de todos.
Avilés acoge el Antroxu más grande de Asturias. El casco histórico, con sus plazas y calles estrechas, se convierte en un escenario natural para las comparsas. El desfile principal recorre la Calle de la Fruta, la Plaza del Ayuntamiento y el Parque del Muelle, con miles de disfrazados y carros alegóricos.
El Antroxu gijonés se centra en Cimadevilla y la zona del Puerto. Destacan el desfile del jueves lardero, el concurso de murgas del Teatro Jovellanos y la fiesta del Entierro de la Sardina en la playa de San Lorenzo.
Oviedo celebra el Antroxu con actividades en la Plaza de la Catedral, el Campo de San Francisco y la zona del Trascorrales. Las comparsas ovetenses son famosas por su sátira política y social.
El Antroxu no es solo cosa de Avilés, Gijón y Oviedo. Por toda Asturias se celebran carnavales con un carácter más rural, más auténtico, menos mediatizado. En concejos como Somiedo, Cangas del Narcea, Tineo, Aller o Quirós, el Antroxu se vive de una manera diferente: menos carrozas, menos turistas, más tradición pura.
En estos pueblos, el carnaval tiene raíces que se hunden en el invierno celta. Las máscaras, los disfraces y las costumbres tienen un origen que precede al cristianismo —son celebraciones que marcan el paso del invierno a la primavera, la renovación de los ciclos, la inversión de los roles sociales. Ver el Antroxu en un pueblo pequeño de montaña es como viajar en el tiempo.
Una de las tradiciones más singulares del Antroxu asturiano son los trapajones, figuras vestidas con harapos y máscaras que recorren los pueblos durante los días de carnaval. Los trapajones llevan pieles de animales, cencerros atados a la cintura y máscaras de madera o cartón que ocultan su rostro. Su función original era espantar los malos espíritus del invierno y dar la bienvenida a la primavera, y hoy en día siguen cumpliendo ese papel simbólico en muchos concejos del interior.
Los trapajones de Somiedo son los más conocidos, pero los hay en varias comarcas: los zamarros de Quirós, los güires de Cangas del Narcea, los periquitos de Tineo. Cada uno tiene su estilo, su música y su forma de actuar, pero todos comparten ese aire primitivo que hace que se te erice el vello de los brazos cuando los ves pasar por la plaza del pueblo con los cencerros sonando en la noche.
Las comparsas son el alma del Antroxu urbano. Grupos de amigos que pasan meses preparando disfraces, letras y coreografías para salir a la calle a reírse de la actualidad política, social y deportiva con un humor que no perdona a nadie. En Avilés, las comparsas recorren los chigres del casco histórico cantando sus canciones y pidiendo que les llenen el vaso. Es una tradición que mezcla el humor de las murgas gaditanas con el carácter directo y sin filtros del humor asturiano.
Los frixuelos son los grandes protagonistas gastronómicos del Antroxu. Estas crepes asturianas de harina, huevo y leche se preparan en todas las casas durante las semanas de carnaval. Cada familia tiene su receta, y las variaciones son infinitas: con chocolate, crema pastelera, miel, azúcar o simplemente con mantequilla.
Las casadielles son otro dulce imprescindible del Antroxu: empanadillas fritas rellenas de nuez y azúcar que representan la tradición repostera asturiana más pura.
Los carajitos del concejo de Salas —galletas de almendra, harina y azúcar que se deshacen en la boca— también tienen su hueco en las mesas del Antroxu, sobre todo en la zona occidental de Asturias.
Los chigres y sidrerías de Avilés, Gijón y Oviedo ofrecen menús especiales de Antroxu con chorizo a la sidra, empanada y frixuelos caseros. Es tradición hacer una espicha con amigos durante los días de carnaval.
El Jueves Lardero es el día grande del Antroxu para los niños. En toda Asturias, los colegues dejan de dar clase y los niños salen a la calle disfrazados con sus familias. Es tradición comer la mona de carnaval —un bollo de pan con un huevo cocido en el centro— y los frixuelos que las madres y abuelas han preparado en casa. En muchos pueblos se organizan desfiles infantiles y concursos de disfraces que llenan las plazas de color y de risas.
El Güestia es una tradición única del Antroxu asturiano: una comitiva de personas disfrazadas de antiguos jornaleros que recorren los pueblos pidiendo comida y bebida a cambio de canciones y bailes tradicionales. Esta costumbre, de origen prerromano, se mantiene viva en concejos como Somiedo, Cangas del Narcea y Tineo.