Información
- Cocina: Asturiana, Alta Cocina, Michelin
- Precio: $$$
- Web: Sitio Oficial
Arriondas es la puerta de entrada a los Picos de Europa por el oriente, y eso ya dice mucho de este pequeño pueblo ribereño del concejo de Parres. Aquí se junta el río Sella con la carretera que sube hacia el mirador del Fito, y cada verano el pueblo se llena de canoas, mochilas y ese espíritu aventurero que define a quien viene a explorar la Asturias más verde y salvaje. Pero Arriondas no es solo punto de paso —es un destino gastronómico de primer nivel, y Casa Marcial es la razón principal.
Casa Marcial es el restaurante insignia de la familia Manzano en Arriondas, gateway natural a los Picos de Europa. Con una estrella Michelin que brilla desde hace años, este restaurante es un peregrinaje gastronómico para quienes buscan lo mejor de la cocina asturiana elevada a su máxima expresión.
Detrás de los fogones está Nacho Manzano, uno de los chefs más respetados de España, que ha sabido mantener la esencia de la cocina de su abuela Marcial mientras la proyecta al siglo XXI. Cada plato cuenta una historia del paisaje asturiano: la montaña, el mar, los ríos, las huertas.
La carta es un reflejo de las estaciones asturianas. En primavera, guisantes lágrima con jamón ibérico y yema trufada. En verano, rodaballo salvaje con bilbaos de sidra y verduras de la huerta familiar. En otoño, setas silvestres con foie y reducción de Pedro Ximénez. En invierno, fabes con carabineros y un caldo que reconforta el alma.
El restaurante ocupa una casona tradicional asturiana reformada con gusto y elegancia. Los muros de piedra, las vigas de madera y los detalles rústicos conviven con una vajilla y una cristalería de primer nivel. El resultado es un ambiente cálido y sofisticado a la vez.
Más allá de las creaciones más vanguardistas, Nacho Manzano nunca olvida de dónde viene. La cocina de los Picos de Europa tiene una base contundente que se siente en platos como la carne gobernada —esa ternera asturiana estofada a fuego lento con tomate, pimiento y cebolla hasta que la carne se deshace— que en Casa Marcial se eleva con una técnica impecable pero sin perder el alma del plato original.
El pote asturiano de la casa es una versión sofisticada del plato humilde que alimenta a los asturianos desde hace siglos: berza, fabes, patatas y compango en un caldo que espesa lentamente al fuego. Aquí lo presentan con un toque de modernidad que respeta cada ingrediente. El cabrito asado al horno con patatas panaderas es otro plato que habla de la tradición ganadera de la zona, y que en temporada de Navidad y otoño es una joya.
Uno de los grandes aciertos de Casa Marcial es su apuesta por el producto local de proximidad. La huerta familiar suministra verduras y hierbas aromáticas, los pescados vienen de las lonjas de Cudillero y Llastres, y las carnes son de ganaderos de los Picos de Europa. La trazabilidad es total.
Los menús degustación oscilan entre 80 y 110€, y merecen cada céntimo. El servicio es impecable, con un equipo que explica cada plato con pasión y conocimiento. La carta de sidras naturales es otra joya, con referencias de pequeños llagares artesanales que difícilmente encontrarás fuera de Asturias.
Casa Marcial está en la carretera AS-260, a la salida de Arriondas en dirección al Fito. Aparcar no es problema porque tienen parking propio. Eso sí, reserva con antelación —especialmente en verano y fines de semana— porque las mesas vuelan.
Si vienes de ruta, la descenso del río Sella en canoas es una experiencia que combina de maravilla con la comida. La ruta clásica empieza en Arriondas y termina en Ribadesella, unos 15 kilómetros de río entre verdes praderas y montañas. Si terminas la ruta a mediodía, darte una ducha y llegar a Casa Marcial para un menú degustación es probablemente uno de los mejores planes que se te pueden ocurrir en Asturias. También es un punto de partida brutal para hacer ruta por los Picos de Europa: el mirador del Fito está a unos minutos en coche y las rutas del Cares y Bulnes quedan a menos de una hora.
Casa Marcial es la prueba viviente de que la cocina asturiana puede competir con las mejores del mundo sin renunciar a su identidad. Nacho Manzano ha demostrado que se puede hacer alta cocina desde Arriondas, con los productos de la tierra y la memoria de la abuela, y que eso puede valer una estrella Michelin. Que además el restaurante esté en un entorno tan espectacular como los Picos de Europa hace que la experiencia sea completa: gastronomía, paisaje y tradición en un mismo sitio.