Información
- Cocina: Asturiana, Mariscos, Sidrería
- Precio: €€
El Arca de Noé es un referente de la marinería gijonesa, especializado en pescados y mariscos frescos de las lonjas del Cantábrico. Su carta cambia diariamente según la mejor captura del día, destacando el centollo, el pixín y la lubina.
La carta del restaurante incluye una amplia variedad de platos tradicionales asturianos, como el cachopo, la fabada, el arroz con bogavante, la tarta de queso asturiana, la tarta de Santiago y el arroz con leche. También hay algunos platos más modernos, como el carpaccio de ternera, el tartar de atún y el risotto de marisco.
La comida en El Arca de Noé es siempre fresca y deliciosa. Los platos están elaborados con ingredientes de primera calidad y se cocinan con maestría. Los platos tradicionales asturianos están especialmente bien cocinados, y los platos más modernos también son muy buenos.
El servicio en El Arca de Noé es atento y amable. El personal está siempre dispuesto a ayudar a los clientes a elegir los platos que más les gusten. También están dispuestos a recomendar platos que no estén en la carta.
El ambiente en El Arca de Noé es cálido y acogedor. El restaurante tiene un diseño moderno, pero también conserva el encanto de los restaurantes tradicionales asturianos. El restaurante es perfecto para una cena romántica, una cena de negocios o una cena con amigos.
El precio de los platos en El Arca de Noé es razonable. Los platos principales cuestan entre 15 y 20 euros, y los postres cuestan entre 5 y 8 euros.
En general, El Arca de Noé es un excelente restaurante asturiano que ofrece una amplia variedad de platos tradicionales y modernos. La comida es fresca y deliciosa, el servicio es atento y amable, el ambiente es cálido y acogedor, y el precio es razonable.
Recomiendo El Arca de Noé a cualquiera que quiera disfrutar de una comida excelente en Gijón.
Puntuación: 4.5 estrellas sobre 5
Lo primero que llama la atención de este restaurante es su ubicación. Cimadevilla, el barrio marinero por excelencia de Gijón, es el lugar donde la ciudad recuerda que nació mirando al mar. Calles estrechas, casas pintadas de colores, el olor a salitre y a marisqueo. El Arca de Noé creció en ese entorno, y eso se nota en cada plato. Aquí no hay artificios: el menú lo marca lo que llega por la mañana a las lonjas de Avilés, Cudillero o Luanco. Si hoy hay centollos de peso, eso es lo que encontrarás. Si la merluza es la joya del día, pues merluza. Esta filosofía de cocina de mercado, tan sencilla como difícil de mantener con consistencia, es lo que ha convertido a El Arca de Noé en un nombre respetado entre los gijoneses que saben de pescado.
La parrilla de marisco es el plato bandera: centollo, percebes, langostinos y pulpo sobre una cama de sal gorda, presentados con la contundencia que pide una buena mariscada asturiana. El pixín a la sidra es otra parada obligatoria —ese rodaballo que se pesca en aguas del Cantábrico y que aquí preparan con una salsa donde la sidra natural le da personalidad sin enmascarar el sabor del pescado. La lubina a la espalda, con un chorrito de aceite virgen extra y una guarnición de cachelos, es la opción para quien busca algo más ligero pero con garra.
Para los que prefieren la tradición sin salida al mar, la fabada asturiana cumple con creces: fabes tiernas, chorizo de matanza casera, morcilla y lacón que se funden en un caldo espeso y oscuro. Y el arroz con bogavante, elaborado con un sofrito cuidado y un punto de cremosidad que delata horas al fuego lento, es uno de esos platos que hace que la mesa se quede en silencio mientras cada uno se ocupa de su plato.
Comer en El Arca de Noé se siente como entrar en la cocina de una casa de pescadores, pero con el confort de un restaurante bien llevado. La decoración mezcla elementos del mar —redes, fotografías antiguas de lonjas— con un mobiliario funcional y luminoso. El local no es grande, lo que contribuye a un ambiente cercano donde los camareros te llaman por tu nombre si ya has ido un par de veces. La acústica es la de un chigre de barrio: conversaciones cruzadas, risas, el ruido de los platos. Nada de silencios sepulcrales. Aquí se come como se vive en Asturias: con ganas.
Llega con hambre, porque las raciones son honestas. Pide la mariscada para compartir si vais varios, y dejad que el personal os recomiende el pescado del día —suele ser la mejor apuesta. Si vais en verano, las terrazas de Cimadevilla están a un paso, así que podéis dar un paseo digestivo por el puerto deportivo y la playa de San Lorenzo. Reservar es buena idea, sobre todo los viernes y sábados, porque el local se llena pronto y la espera puede ser larga. Los precios, entre 15 y 20€ los platos principales, se mueven en la media de Gijón para marisco de calidad. Con una botella de albariño y postre para dos, la cuenta ronda los 60-70€. Dinero bien gastado.