Información
- Cocina: Asturiana, Sidrería, Tapas
- Precio: $$
En Asturias, una llamera es un restaurante tradicional, de esos donde se come a buen precio y sin florituras, con platos contundentes que alimentan como manda la tradición. El concepto viene de los llagares y las espichas —esa costumbre asturiana de abrir una botella de sidra nueva y acompañarla con tortilla, empanada, queso y lo que haya por casa— llevada al formato de restaurante. La Llamera de Oviedo coge esa idea, esa filosofía de comer bien y con honestidad, y la actualiza con una pizca de modernidad sin perder el espíritu original. El resultado es un sitio que los ovetenses han hecho suyo.
La Llamera está en la calle Álvarez Garaya, a un paso de la calle Uría —la arteria comercial de Oviedo— y de la zona de Gascona, la famosa calle de las sidrerías que todo el mundo conoce. Pero a diferencia de los grandes chigres de Gascona, La Llamera apuesta por un formato más cuidado, con una carta de tapeo que va un paso más allá sin abandonar la tradición.
La Llamera es lo que los ovetenses llaman un llagar moderno: una sidrería que ha evolucionado con los tiempos sin perder la esencia. En la calle Álvarez Garaya, a dos pasos de la zona de moda de Oviedo, este local ofrece lo mejor de la tradición asturiana en formato tapeo, con una carta de sidras naturales que haría llorar de alegría a cualquier llagarero.
El concepto es simple y efectivo: tapas asturianas de calidad con sidra natural bien escanciada. El cachopo en ración es generoso y bien ejecutado, el chorizo a la sidra viene en sartén humeante, y la tabla de quesos asturianos (Cabrales, Gamonéu, Afuega'l Pitu, Pría) es un viaje por los valles lácteos de la región.
Las patatas bravas con salsa de Cabrales son una creación propia que ha conquistado Oviedo: crujientes por fuera, tiernas por dentro, y esa salsa cremosa con el toque picante del queso azul que te hace pedir otra ronda. Los frixuelos rellenos de crema de queso con miel de brezo son el broche perfecto.
El chorizo a la sidra es un clásico que no falla: lo traen en una sartén de hierro humeante, con la sidra reduciéndose y el chorizo tostándose lentamente. Pídelo con pan para mojar en la salsa —es casi lo mejor del plato. El cachopo en ración está bien hecho: filetes de ternera asturiana, jamón y queso, empanado y frito con aceite limpio. No es el mejor cachopo de Asturias, pero para tapear en el centro de Oviedo cumple sobradamente.
La ensalada de pixín con vinagreta de sidra es una sorpresa agradable: rape fresco, bien cocinado, con una vinagreta que le da acidez y un toque de frescor que combina muy bien con el pescado. Y si tienes hueco, las croquetas de jamón ibérico son cremosas por dentro y crujientes por fuera, de las de toda la vida que siempre gustan.
La sidra es tratada con el respeto que merece. Tienen rotación de llagares, priorizando productores artesanales de Nava, Sariego y Villaviciosa. Te escancian en mesa, pero también te dejan la botella para que pruebes si te atreves con el arte del escanciado asturiano.
El local es moderno pero con alma asturiana: paredes de piedra vista, barriles de sidra como elemento decorativo, y una barra de madera donde se concentra la vida del local. Los fines de semana hay que ir con paciencia, porque los ovetenses han hecho de La Llamera uno de sus sitios de referencia.
Los precios son de sidrería ovetense: tapas entre 6 y 12€, medias raciones entre 10 y 16€, y sidra a unos 3€ el botellar. Se puede comer muy bien por 20-25€ por persona.
La Llamera está en una zona céntrica de Oviedo, así que llegar andando desde cualquier punto del casco urbano es sencillo. Si vienes en coche, el parking subterráneo de la plaza de la Escandalera o el del cine Uría son las opciones más cercanas —a cinco minutos andando.
El mejor momento para ir es entre semana, a la hora del tapeo (entre las 13:30 y las 15:30 o de 20:00 a 22:00). Los viernes y sábados el local se llena y la espera puede ser larga. Si vas en grupo, conviene reservar con antelación. La terraza, cuando hace buen tiempo, es un buen sitio para tomar algo sin la aglomeración de la barra interior.
La Llamera representa lo que más nos gusta de la gastronomía ovetense actual: sitios que no se han rendido al turismo fácil y que siguen apostando por producto de calidad, sidra de verdad y platos que tienen raíz. Es un restaurante de barrio que ha sabido crecer sin perder la cabeza, y eso en Oviedo se valora mucho. Los ovetenses que van a La Llamera no van porque esté de moda —van porque comen bien, beben mejor y se sienten como en casa.