Información
- Cocina: Pizza, Creativa
- Precio: €€
- Web: Sitio Oficial
El Padrino Gijón es un restaurante que desafía los cánones de la pizza tradicional con una propuesta innovadora y sorprendente. Lejos de las convencionales pizzas de queso y tomate, este establecimiento ofrece una selección de pizzas con ingredientes de primera calidad y sabores armoniosos, que se alejan de lo habitual.
Las pizzas se elaboran con una masa fina y crujiente, que se cuece al punto justo y se corta en porciones generosas. Entre las opciones más sobresalientes se encuentran la pizza de bacalao con langostinos, que fusiona el sabor del pescado con el toque dulce de los crustáceos; la pizza de cecina de wagyu y queso de cabra, que combina la carne ahumada con el queso cremoso; o la pizza de costillas de cerdo, que ofrece una textura tierna y jugosa. Las pizzas son un deleite para el paladar, con una armonía perfecta entre los distintos elementos.
El servicio es impecable, con una encargada y una camarera que atienden con profesionalidad y simpatía. El trato es cercano y personalizado, y se nota que conocen bien el producto y lo recomiendan con acierto. El local es acogedor y permite observar el trabajo de las cocineras en la cocina abierta. El ambiente es tranquilo y agradable, ideal para disfrutar de una comida sin prisas. Los postres también son dignos de mención, especialmente el hojaldre con higos y el tiramisú. El hojaldre es crujiente y ligero, y los higos le aportan un sabor dulce y fresco. El tiramisú es suave y cremoso, con un toque de café que lo hace irresistible.
En cuanto a las bebidas, el restaurante ofrece una carta variada de vinos, cervezas, refrescos y aguas. Los vinos son de diferentes denominaciones de origen y se pueden pedir por copas o por botellas. Los vinos blancos son ideales para acompañar las pizzas de pescado o marisco, mientras que los tintos maridan bien con las pizzas de carne o queso. Las cervezas son artesanales y tienen un sabor intenso y refrescante. Los refrescos son naturales y sin azúcar añadido.
El único aspecto que se podría mejorar es la ausencia de café en la carta, debido a que no disponen de máquina. Esto puede ser un inconveniente para los que desean disfrutar de un café tras la comida. No obstante, este detalle no desmerece la excelente experiencia gastronómica que ofrece El Padrino Gijón.
Mi puntuación para este restaurante es de 4.5 estrellas sobre 5.
El concepto de El Padrino es tan sencillo como acertado: tomar la base de la pizza italiana —una buena masa, un horno que sabe— y vestirla con ingredientes que hablan de Asturias. No es una fusión forzada ni un ejercicio de marketing. Es simplemente la lógica de un restaurante que tiene el mar y el campo asturiano a la puerta de casa y decide que eso va a subir a su masa. El resultado son pizzas que no te encontrarías en Nápoles ni en Nueva York, y que precisamente por eso tienen tanto interés. La masa, fina y crujiente, funciona como un lienzo neutro que deja brillar a los ingredientes de encima. Y esos ingredientes son de los que manda Asturias al mundo entero.
La carta incluye combinaciones que demuestran que aquí saben lo que tienen entre manos. La pizza de bacalao con langostinos es un acierto total: el bacalao, jugoso y desmigado, se casa con los langostinos del Cantábrico en una base ligera que no satura. La de cecina de wagyu con queso de cabra mezcla el sabor ahumado y profundo de la cecina con la cremosidad del queso, y es una de las favoritas de la casa. Pero donde El Padrino se luce de verdad es en las combinaciones que podrían resultar arriesgadas y que funcionan: pizzas que incorporan chorizo asturiano, queso Cabrales en lugar del mozzarella tradicional, o xata asturiana —esa ternera joven de la región que tiene un sabor suave y una jugosidad que pide a gritos una buena brasa y aquí se adapta maravillosamente a la masa. Cada pizza demuestra que hay una cabeza pensante detrás de la carta, alguien que entiende tanto la pizza como los productos de Asturias.
El Padrino está en la Calle Santa Elena, en pleno Cimadevilla, el corazón histórico de Gijón. El local es pequeño pero bien aprovechado, con una cocina abierta que te permite ver cómo preparan cada pizza al momento. El ambiente es relajado, sin el ruido de las sidrerías concurridas ni la formalidad de los restaurantes de lujo. Es un sitio donde vas a comer bien, a tu ritmo, con gente que sabe lo que te está sirviendo. Las paredes están decoradas con toques que combinan lo italiano y lo asturiano, y la iluminación cálida contribuye a que te sientas como en casa de un amigo que cocina de maravilla.
Los postres son la sorpresa final de una comida que ya de por sí sorprende. El hojaldre con higos es delicado y no empalaga, con un contraste entre lo crujiente del hojaldre y lo jugoso de la fruta. El tiramisú, clásico italiano, está hecho con mimo y resulta cremoso sin ser pesado. El único detalle mejorable es que no tienen máquina de café, así que si eres de los que necesitan un espresso después de comer, tendrás que buscarlo fuera. Un detalle menor para lo que te ofrecen en el plato.
El Padrino no necesita carteles llamativos ni campañas de publicidad. Se sostiene con el boca a boca de quienes lo prueban y vuelven. En una ciudad como Gijón, donde la competencia gastronómica es feroz, mantener una cola constante los fines de semana dice mucho de la calidad de lo que hacen. Si te apetece una pizza distinta, con sabor asturiano y hecha con criterio, este es tu sitio.