Información
- Cocina: Parrilla, Cocina de montaña, Asturiana
- Precio: $$
Tineo es el concejo más extenso de Asturias y uno de los menos conocidos fuera de la región. Eso es tanto una pena como una ventaja: una pena porque tiene paisajes de montaña espectaculares y una gastronomía de altura, y una ventaja porque quienes lo descubren lo hacen sin las multitudes de los destinos más populares. La Parrilla El Tineo es el restaurante que está ayudando a poner este municipio en el mapa gastronómico, y lo hace con la sencillez y la calidad de quien sabe que el producto habla por sí solo.
La brasa de leña es el alma de este restaurante. El chuletón de ternera de la zona, con ese sabor a hierba y a montaña que solo tienen los animales criados en libertad en los valles interiores, es el plato que todo el mundo recomienda. El cordero lechal asado lentamente hasta que la carne se deshace, y el cabrito con patatas panaderas son otras dos opciones que honran la tradición cárnica de la comarca. Los embutidos caseros, desde el chorizo ahumado hasta la morcilla dulce, son el aperitivo perfecto mientras esperas el plato principal.
Pero la cocina de El Tineo no se limita a la parrilla. Los platos de cuchara son extraordinarios, especialmente la caldereta de cordero, guiso espeso y reconfortante que se prepara con cordero de la zona y patatas de la huerta. El potaje de garbanzos con espinacas y bacalao es otro clásico que se sirve sobre todo en época de Cuaresma, y las lentejas estofadas con chorizo y morcilla son un plato que te reconforta después de una jornada de senderismo por los valles del Narcea.
El restaurante está situado en el casco urbano de Tineo, en un edificio de piedra que ha sido reformado respetando la arquitectura tradicional. El comedor principal tiene capacidad para unos cuarenta comensales, con techos altos, vigas de madera y una chimenea que en invierno transforma el espacio en un refugio acogedor. La terraza trasera da a un pequeño jardín donde en verano se pueden tomar el café y los licores al aire libre.
La cocina de Tineo tiene una identidad propia que no siempre recibe la atención que merece, y en la Parrilla se nota esa voluntad de reivindicar los sabores de la comarca. Las patatas con chorizu, un plato humilde que es casi una religión en los valles del Narcea, se preparan aquí con patatas de la huerta local y un chorizo que curan ellos mismos en el otoño. El chorizu a la sidra, con su salsa reducida que pega un palo al plato, es otra de esas recetas de la abuela que en este restaurante ejecutan con una precisión que honra la tradición. Y no puedo dejar de mencionar las tortos de maíz con frijoles, un bocado campurriano que demuestra que la frontera culinaria entre Asturias y León se diluye en estos valles.
En los meses de otoño, la Parrilla El Tineo se transforma en un santuario para los amantes de los productos de temporada. Las setas que los recolectores locales traen de los bosques de hayas y castaños del concejo aparecen en revueltos, en salsas que acompañan a las carnes y en arroces que bien podrían competir con los de la costa. La caza también tiene su espacio: el jabalí en salsa de castañas, guiso espeso y aromático que se prepara con piezas provenientes de las batidas autorizadas del concejo, es uno de esos platos que solo se encuentran en la montaña y que justifican por sí solos una escapada a Tineo en noviembre. La calabaza asada, las castañas cocidas y las nueces del valle completan una carta de temporada que es un reflejo fiel del paisaje que rodea al restaurante.
El trato personal es otro de los grandes valores de este restaurante. El equipo conoce a los clientes habituales por su nombre, y con los nuevos se toma el tiempo necesario para explicar cada plato y recomendar según lo que más te apetezca. Esa cercanía, tan propia de la hospitalidad asturiana, se nota en todo: en la forma de servir, en las recomendaciones de sidra, en la conversación mientras esperas la cuenta. En un mundo donde la restauración se industrializa cada vez más, la Parrilla El Tineo es un refugio de lo auténtico, de esa forma de entender la comida que tiene más de ritual que de negocio.
Tineo está en el Camino Primitivo a Santiago, la ruta jacobeo más antigua de todas, lo que significa que el restaurante recibe peregrinos de todo el mundo que llegan buscando una buena comida después de una jornada caminando. El menú del peregrino, disponible de marzo a octubre, es una opción económica que incluye los platos más representativos de la casa. Los peregrinos suelen pedir el chuletón para celebrar haber llegado hasta aquí, y no suelen arrepentirse.
La carta de vinos tiene una selección curada de tintos de la región y algunos ribera del Duero que complementan bien las carnes. La sidra, naturalmente, es de los llagares de la comarca y se escancia con esmero. Los postres caseros incluyen el arroz con leche, la tarta de manzana y los frixuelos, todos ellos fieles a la tradición. Si estás explorando el occidente interior de Asturias o haciendo el Camino Primitivo, la Parrilla El Tineo es una parada que te hará mirar a esta comarca con otros ojos.