Fiestas de la Guía de Llanes 2026
El Bollu, el Pericote y la Procesión Nocturna
Evento: Fiestas Guia Llanes
Todo sobre Fiestas Guia Llanes: fechas, historia y ediciones
El Bollu, el Pericote y la Procesión Nocturna
Todo sobre Fiestas Guia Llanes: fechas, historia y ediciones
Las Fiestas de la Guía, en Llanes, son la gran despedida del verano asturiano y una de las celebraciones más singulares del calendario festivo del Principado: declaradas de Interés Turístico Nacional, giran en torno a la ermita de la Virgen de Guía, en lo alto del cerro que domina el puerto llanisco, y culminan el 8 de septiembre con una jornada que mezcla lo religioso, lo gastronómico y lo carnavalesco en proporciones que solo se dan en Asturias.
Si las Fiestas de San Roque (mediados de agosto) son el gran estallido del verano llanisco, las de la Guía son su epílogo sentimental. El 8 de septiembre, cuando los turistas ya se han ido y el pueblo recupera su ritmo, los llaniscos suben al cerro de Guía para celebrar a su patrona. La fiesta la organiza el Bando de Guía, una asociación de vecinos y mareantes que mantiene viva una tradición de siglos ligada al mundo marinero: la Virgen de Guía es la protectora de los hombres del mar, y su ermita ha sido durante generaciones el último punto de tierra que veían los pescadores al zarpar.
El programa combina actos solemnes con otros de puro jolgorio, y tiene dos momentos estelares: el Día de El Bollu por la tarde y la procesión nocturna con bajada de la imagen desde la ermita hasta la basílica.
El día grande empieza a las 14:30 con el reparto del bollu preñau y la botella de vino —y el "bollín" para los más pequeños— entre los socios del Bando en el campo de la Guía. Es el corazón gastronómico de la fiesta: cientos de panes redondos rellenos de chorizo y compango, horneados esa misma mañana, que se comparten en una gran comida campestre amenizada por bandas de gaitas.
El bollu preñau es patrimonio de todo el cuadrante oriental —también lo reparten en Celoriu, Poo y las fiestas del Bollu Preñau de Avilés—, pero en la Guía alcanza su expresión más masiva y emotiva: prados llenos de cuadrillas, pañuelos al cuello, escanciadores trabajando sin descanso y las gaitas sonando de fondo. Para el visitante es una lección perfecta de cómo se entiende la hospitalidad asturiana: nadie se queda sin su ración y nadie come solo.
A las 18:00 comienza la romería en el campo, con bailes típicos de la zona de participación totalmente libre tras finalizar la novena en la ermita. La tarde culmina con el festival folclórico a cargo de los jóvenes del Bando, que interpretan los bailes tradicionales llaniscos y rematan con el famoso Pericote a la antigua usanza: la danza ancestral de Llanes en la que las mujeres llevan la iniciativa y "sacan" a bailar a los hombres, invirtiendo el orden habitual. Verlo bailado por los más jóvenes del pueblo, con los trajes aldeanos heredados, es de lo más conmovedor que ofrece el folclore asturiano.
El otro gran momento llega con la despedida de la imagen de la Virgen de Guía bajo una potente descarga de voladores: la imagen baja en procesión nocturna desde la ermita hasta la basílica de Santa María del Conceyu, acompañada por miles de personas con velas, bandas de gaitas y un silencio que solo rompen los cohetes. Es una de las procesiones más vistosas de Asturias y marca el final oficial del verano llanisco.
La jornada se completa con el "carnaval de verano", en el que los componentes del Bando se disfrazan y animan las calles, y con las verbenas nocturnas en el recinto festivo.
Los horarios exactos se publican en el cartel oficial del Bando de Guía cada año; conviene confirmarlos en el ayuntamiento de Llanes antes de la visita.
Las Fiestas de la Guía son la Asturias más auténtica: la que celebra cuando los turistas se van, la que baila el Pericote porque lo bailaban los abuelos, la que reparte pan relleno de chorizo como acto de identidad. Viniendo el 8 de septiembre entiendes por qué Llanes es una de las villas con más personalidad del norte de España — y te vas con la sensación de haber sido, por un día, un poco llanisco.