VIII Fiesta de la Sidra en Tapia de Casariego
Cómo llegar a Tapia de Casariego
Cómo llegar a Tapia de Casariego
La VIII Fiesta de la Sidra en Tapia de Casariego la fiesta se despliega por el centro de la villa, transformando las calles en un gran mercado de sabores y sonidos. Los visitantes pueden disfrutar de:
Cuando alguien menciona la sidra en Asturias, lo primero que viene a la cabeza es Nava y su Festival de la Sidra de julio. Y con razón: Nava es la capital sidrera, el punto de referencia obligado. Pero la Fiesta de la Sidra de Tapia tiene una personalidad propia que merece la pena conocer.
Aquí no hay masificación. En Tapia la sidra se bebe con el sonido del mar de fondo, con la brisa del Cantábrico agitando los colores de las carpas. Es una fiesta más pequeña, más íntima, donde el escanciador te tiene tiempo para explicar de qué llagar sale esa sidra que acabas de probar y en qué año se elaboró. Los llagares que participan son de la comarca occidental —concejos como Castropol, Vegadeo, Valdés y el propio Tapia—, sidras que muchas veces no llegan a las grandes superficies de las ciudades. Son sidras de pueblo, de familia, de cosecha corta.
Otra diferencia clave es el maridaje. En Nava la sidra se acompaña con chorizo, empanada y tortos. En Tapia, al ser villa costera, la cosa cambia: aquí la sidra natural comparte mesa con marisco fresco, pescado recién llegado de la lonja y conservas artesanales del occidente. Una combinación que sorprende a más de uno.
Puede parecer arriesgado mezclar sidra natural con marisco, pero en el occidente asturiano esto es cosa de siempre. Los pescadores de Tapia llevan siglos acompañando sus meriendas en el puerto con una escanciada de sidra y unos percebes o unas navajas recién pescadas.
Durante la fiesta no te pierdas:
La fiesta incluye un concurso de escanciadores donde los mejores de la comarca se enfrentan al botellín con la gracia y la precisión que solo da la práctica. Ver a un buen escanciador trabajar es todo un espectáculo: el brazo se eleva, el chorro cae fino contra la pared del culín, la sidra se despierta y explota en aromas. Si nunca has probado sidra escanciada de verdad —es decir, por alguien que sabe—, este es el momento.
Si vas con intención de aprovechar el puente de mayo, Tapia tiene bastantes cosas que ofrecer más allá de la sidra.
Playas. La costa de Tapia tiene unas playas que levantan la cabeza ante cualquier playa del norte de España. La Playa de Santa Gadea, con su arenal amplio y sus dunas, es la más conocida. Pero si buscas algo más salvaje, la Playa de la Paloma es un pequeño paraíso escondido entre acantilados. Y la Playa de El Pedreru, ya en la frontera con Castropol, tiene unas vistas que se quedan grabadas.
Surf. Tapia es un punto clave del surf asturiano. El oleaje del Cantábrico encuentra aquí unas condiciones que atraen a surfistas de toda la región. Si nunca has subido a una tabla, hay varias escuelas en la zona que alquilan material y dan clases para principiantes. Y si ya surfas, los picos de Tapia no te van a defraudar.
El puerto pesquero. Un paseo por el puerto de Tapia es obligado. Las casitas de colores, los barcos amarrados, las gaviotas sobrevolando las lonjas —es Asturias en estado puro. A veces, si la mar lo permite, puedes ver a los pescadores descargando la pesca del día. Una imagen que vale más que cualquier foto de postal.
Caminos de costa. El sendero costero que conecta Tapia con la vecina Castropol es una ruta espectacular. Pasa por acantilados, playas desiertas y praderías verdes con vistas a la ría del Eo. Un plan de mañana que se puede hacer a paso tranquilo en un par de horas.
La fiesta se celebran en el centro de la villa de Tapia de Casariego, una localidad conocida por su puerto y su belleza paisajística.
Para quienes visitan la zona, se recomienda llegar temprano ya que el centro de la villa suele llenarse durante el Puente de Mayo.
Tapia está a unos 45 minutos de Oviedo por la A-8 y a media hora de Luarca. El acceso es fácil y el paisaje del camino ya es parte del viaje.