Información
- Cocina: Asturiana, Brasa, Pescados, Mariscos
- Precio: $$$$
- Web: Sitio Oficial
Pocas casas en Asturias resumen tan bien el paso de lo familiar a lo sublime como La Huertona. A unos dos kilómetros del casco urbano de Ribadesella, en dirección a San Esteban de Leces, una antigua vivienda familiar se ha transformado en uno de los templos gastronómicos del oriente asturiano. Lo que comenzó siendo el proyecto vital de Rosa Ruisánchez y José Manuel Viejo —que llevan casi cuatro décadas al frente de los fogones— es hoy una referencia nacional: dos Soles Repsol, recomendación Michelin y una lista de espera que en verano se cierra con más de un mes de antelación.
El comedor, ampliado y reformado en sucesivas intervenciones, mira al sur a través de grandes ventanales hacia las vegas del río Sella. Esa luz cambiante del oriente asturiano —verde intensa en primavera, dorada en verano, brumosa en otoño— forma parte del menú tanto como el pescado de rula. Aquí no se viene a comer rápido: se viene a sentarse dos o tres horas, dejarse llevar por la cocina del día y, si la época lo permite, rematar con unas angulas que difícilmente encontrarás mejores en toda la cornisa cantábrica.
José Manuel Viejo es uno de los grandes brasa de España. Lo ha demostrado en escenarios como Madrid Fusión, donde ha explicado al detalle los trucos para sellar pescados a la brasa de encina: eviscerar, desescamar y secar bien la pieza antes de enrejarla, vigilar la distancia al fuego, dejarla respirar el tiempo justo. Esa obsesión por el punto perfecto se nota en cada plato.
La carta cambia a diario en función de lo que llega de las lonjas de Llanes y Ribadesella —La Huertona trabaja con la marca de calidad "Pescados de rula", que garantiza trazabilidad desde el mar a la mesa—. Los precios por ración de pescado oscilan entre los 35 y los 60 euros, según especie y mercado. Entre los clásicos que se repiten casi todo el año están la merluza a la brasa, el rey (rodaballo) de costa, el salmonete de roca y, en temporada, el pixín (rape). Las gambas rojas de Palamós a la brasa de encina son otro de los platos que justifican por sí solos el viaje.
Las carnes también tienen su sitio. El lechazo asado a la manera de la casa —agua, sal y limón, nada más— es una lección de respeto al producto. Las croquetas de manzana con hígado fresco de pato, o el risotto de setas cuando llega el otoño, cierran un repertorio que rehúye la pirotecnia y busca la profundidad del sabor.
En los meses fríos —de noviembre a febrero— La Huertona se convierte en parada obligada para los amantes de las angulas. El río Sella, que desemboca precisamente en Ribadesella, ofrece unas angulas de calidad excepcional que aquí se sirven a la bilbaína, con su ajito, su guindilla y su cazuela de barro humeante. No es raro que comensales de Madrid, Barcelona o Bilbao reserven expresamente para probarlas en La Huertona, conscientes de que difícilmente las encontrarán tan frescas fuera del puerto riosellano.
El salpicón de langosta de Ribadesella, hecho al momento, es otra de las exquisiteces que aparecen en función de la captura. Y en Semana Santa o en los puentes de primavera, el percebe gallego —concedido por供货adores de confianza de la costa— entra en escena como un pequeño tesoro marino que se degusta casi sin masticar.
Para quien quiera dejarse llevar sin sorpresas, La Huertona ofrece un menú degustación de 170 euros por persona (pan, café o infusión incluidos, bodega aparte, 10% IVA incluido). Suele componerse de entre diez y doce pases que recorren la temporada:
El flan de queso es uno de los platos más celebrados de la casa: denso, cremoso, con el punto justo de caramelo. Y el arroz con leche cierra la experiencia con la nota reconfortante que cualquier asturiano reconoce como propia.
El local que hoy ocupa La Huertona fue durante generaciones una vivienda familiar. Esa condición se nota en el ambiente: no es un restaurante monumental ni pretencioso, sino una casa cómoda con un comedor principal, varios reservados pequeños para dos o cuatro comensales, una terraza exterior con vistas a la vega y un segundo espacio —"casa luz"— habilitado para eventos y comidas más íntimas.
La decoración combina madera, piedra y textiles cálidos, sin estridencias. Las mesas están bien separadas, la luz entra con generosidad por los ventanales y el servicio, dirigido por el propio equipo de Rosa y José Manuel, es de esos que saben cuándo aparecer y cuándo desaparecer. La bodega, con una selección cuidada de denominaciones asturianas, gallegas, riojanas y borgoñas, se puede consultar en formato PDF en la web del restaurante.
Reservar en La Huertona requiere cierta planificación, sobre todo en verano y en torno a Semana Santa. La política del restaurante es no aceptar reservas por plataformas intermediarias: hay que llamar directamente al 985 860 553 o escribir a info@restaurantelahuertona.com. El calendario online —disponible en la web— muestra en tiempo real los días completos y los días cerrados (generalmente lunes y un martes por semana, además de algún descanso estival).
La tarifa media por persona se mueve en torno a los 100 euros si se opta por carta, y los 170 euros del menú degustación. La bodega es adicional. El restaurante cuenta con parking propio y cambiador para bebés, lo que lo convierte también en opción viable para familias.
Hay restaurantes a los que se va a conocer la cocina de un chef. La Huertona es otra cosa: es una visita al oriente de Asturias entendiendo por qué esta región produce materia prima excepcional. La huerta, el río y el mar están todos representados en un mismo menú, con una técnica depurada pero sin alardes. La prensa especializada lo ha entendido así: Monocle, El País, La Vanguardia, El Comercio y la Guía Macarfi han dedicado páginas elogiosas a una casa que sigue siendo, en el fondo, una casa.
Si vas a Ribadesella —playa, Descenso del Sella, cuevas de Tito Bustillo—, reservar en La Huertona es convertir una escapada al oriente de Asturias en una experiencia gastronómica completa. Mejor entre semana si quieres algo más de margen; con tiempo, con hambre y con ganas de que te cuenten lo que estás comiendo.