Qué comer en la Fiesta de los Nabos de Sotrondio 2026
pote, callos y casadiellas
pote, callos y casadiellas
Cuando el otoño entra en la cuenca del Nalón, el calendario de Asturias cambia de escenario: se acabaron las procesiones marítimas y toca rendir cuentas a la huerta y al puchero. El primer turno es de Sotrondio, la localidad principal del concejo de San Martín del Rey Aurelio, donde los nabos —esa verdura de raíz que en las ciudades casi ha desaparecido de las cartas— vuelven a ser el centro de todas las mesas. Te contamos qué se come exactamente en la Fiesta de los Nabos de Sotrondio 2026, qué días se celebra, por qué el plato acompaña siempre al callos y a la casadiella, y cómo organizar la visita si vienes desde fuera del concejo.
No es una fiesta de calles engalanadas ni de carrozas: es una fiesta de menú. Lo que se celebra, en el fondo, es un plato —el pote de nabos con su compango— y la temporada que viene con él, la de la matanza y la cocina de cuchara. Por eso este post va sobre lo que de verdad importa aquí: qué encontrarás en el plato y cómo pedirlo.
Según el calendario publicado por la web del Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio, las fiestas gastronómicas de Los Nabos de 2026 se celebran los días 6, 7, 8 y 11 de noviembre. La fecha grande es el miércoles 11, festividad de San Martín, el santo que da nombre al concejo y que tradicionalmente marca el arranque de la temporada de matanza en las casas asturianas. Los tres primeros días caen en fin de semana —viernes 6, sábado 7 y domingo 8 de noviembre—, lo que convierte esa primera tanda en la más cómoda para quien venga desde Oviedo, Gijón o Avilés solo por la comida.
La estructura es siempre la misma: son los restaurantes y sidrerías de Sotrondio los que sirven el menú de la fiesta en sus comedores y barras durante esos días. No hay un recinto ferial ni un puesteo de calle: la fiesta se vive mesa a mesa, en los locales del pueblo, y el Ayuntamiento remite a su apartado de "Dónde comer" para consultar las señas de cada casa. La conclusión práctica es una sola: reserva antes de ir, sobre todo para el fin de semana y para el día 11, cuando los comedores pequeños se llenan con los vecinos de los concejos vecinos.
Un apunte para planear bien: si te interesa la versión completa del evento — historia, programa a medida que se confirme y datos prácticos— tienes la ficha de la Fiesta de los Nabos de Sotrondio 2026 en la sección de fiestas de esta web, que iremos actualizando conforme el Ayuntamiento y las comisiones publiquen más detalles.
El protagonista no admite sorpresas: es un pote de nabos, cocinado a fuego lento con los compangos y carnes de cerdo que la casa tenga aquella semana. El Ayuntamiento describe así la preparación en su web: los hosteleros de la localidad hacen acopio de nabos, "los mejores compangos y carnes de cerdo de primera calidad, que se cocinan a fuego lento para servir este singular pote".
Quien conozca el pote asturiano de toda la vida reconocerá la mecánica al instante: la verdura de temporada guisada despacio hasta soltar su punto ligeramente amargo, templado por el tocino, el chorizo y la morcilla del compango. La diferencia es la verdura: donde el pote clásico lleva berzas o fabes, aquí manda el nabo, más jugoso y con más carácter terroso, que es justamente lo que se le pide a un plato pensado para el frío de noviembre.
Es cocina de matanza, en el sentido literal de la expresión. El nabo fue durante siglos el acompañante barato y abundante de la matanza del gochu en las casas de la cuenca minera: se plantaba en verano, se recogía entrado el otoño y se metía en el puchero junto a las partes del cerdo que no podían faltar. Que una fiesta del siglo XXI gire alrededor de esa verdura humilde es lo que hace interesante Sotrondio: no es un plato inventado para la ocasión, es un plato de despensa que se negó a desaparecer.
Si el pote te pica el gusanillo y quieres probar versiones del plato en otras zonas, tienes el mapa en nuestra guía de dónde comer el mejor pote de Asturias, con restaurantes y precios revisados.
Aquí está el detalle que hace de la Fiesta de los Nabos algo más que un plato. En Sotrondio, igual que en las otras dos jornadas gastronómicas del concejo, el pote de nabos no llega solo a la mesa: se sirve acompañado de una ración de callos de primer plato y de casadiellas o fayuelos de postre, con vino o sidra de por medio. Es decir: cuatro tiempos de comida tradicional por el precio de un menú de fiesta, un formato de jornadas gastronómicas que en el Nalón llevan décadas funcionando.
Los callos son el segundo apellido de esta cocina. El callo a la asturiana — garbanzos, chorizo, morcilla y la tripa bien guisada— es plato de temporada fría y comparte con el pote de nabos la misma lógica de cocción larga y despensa de invierno. Si quieres aprender a distinguir un callo bien hecho o localizar dónde probarlos fuera de la fiesta, tenemos una guía específica de dónde comer callos en Asturias y una receta de callos a la asturiana para atreverte en casa.
Y de postre, la casadiella: la masa rellena de nueces o avellanas con un golpe de anís, frita y espolvoreada de azúcar, que en Asturias es postre de fiesta desde tiempo inmemorial. Quien prefiera algo más ligero suele encontrar fayuelos o frixuelos —láminas finas de masa tipo crepe— en la misma carta de postres. Si te animas a reproducir el final de la comida, nuestra receta de arroz con leche con casadielles trae la versión dulce del formato.
Los nabos son solo la apertura. San Martín del Rey Aurelio encadena cada otoño tres jornadas gastronómicas consecutivas, las tres declaradas Fiesta de Interés Turístico del Principado de Asturias, y las tres con el mismo formato de menú tradicional servido en bares y restaurantes del concejo:
El trío funciona como una ruta gastronómica de otoño que se puede hacer por etapas: nabos a primeros de noviembre, cebolles a finales del mismo mes y pimientos en el puente de la Constitución.
Y si tu visita coincide con la primavera, apunta otro nombre del mismo mapa: el Certamen de la Sidra de Sotrondio, la cita espumosa de mayo en la plaza Ramón y Cajal que comparte con los nabos el rango de evento gastronómico más asentado de la localidad.
La tradición culinaria de estas jornadas se remonta, según el Ayuntamiento, a finales de los años sesenta, cuando los hosteleros del concejo empezaron a celebrar cada otoño los platos de la temporada como señal de identidad del municipio minero. Aquella apuesta de barra y fogón acabó convirtiéndose en fiesta oficial y, con los años, en declaraciones de Interés Turístico del Principado para los tres festejos.
Que sobrevivan en 2026 dice mucho de cómo se entiende la gastronomía en la cuenca: no como reclamo de postal, sino como costumbre de mesa que se hereda. El pote de nabos de Sotrondio no lo vas a encontrar en las cartas de las grandes ciudades; hay que venir hasta aquí, en su semana, para probarlo como Dios manda. Esa escasez —un plato, un pueblo, cuatro días al año— es exactamente lo que buscan los viajeros gastronómicos que ya han agotado los grandes clásicos.
Sotrondio está en el corazón del concejo de San Martín del Rey Aurelio, a unos treinta minutos en coche de Oviedo y Gijón por la A-66 y la autovía minera AS-I, siguiendo el valle del Nalón por la AS-117. También llega el tren de Cercanías desde Oviedo y Gijón, con estación a un paseo del casco urbano, lo que convierte la excursión en opción incluso para quien prefiera no conducir.
Llegados a la mesa, cinco apuntes que valen oro:
La Fiesta de los Nabos de Sotrondio 2026 se celebra los días 6, 7, 8 y 11 de noviembre según el calendario del Ayuntamiento, y se come —esto no cambia— un pote de nabos con compango, una ración de callos de primero y casadiellas o fayuelos de postre, servidos en los restaurantes y sidrerías del pueblo durante las jornadas. Es la primera de las tres citas gastronómicas del otoño en San Martín del Rey Aurelio, junto a Les Cebolles Rellenes de El Entrego y Los Pimientos de Blimea, las tres con medio siglo de historia y declaración de Fiesta de Interés Turístico. Reserva mesa, elige bien el día —el 11 de noviembre, San Martín, es el grande— y ve con hambre: aquí nadie sale del comedor con la mitad del plato intacta.