Les Cebolles Rellenes de El Entrego
la fiesta de la cebolla rellena
la fiesta de la cebolla rellena
Hay fiestas que se miran y fiestas que se comen. Les Cebolles Rellenes de El Entrego —L'Entregu, en asturiano— son de las segundas: cada año, en torno a San Andrés a final de noviembre, los restaurantes, bares y sidrerías de esta villa de la cuenca minera compiten en discreto para servir la cebolla rellena más tierna del valle del Nalón, y el plato, acompañado de su ración de callos y de casadiellas de postre, se convierte en el menú oficial de todo un pueblo. No es una fiesta cualquiera: está declarada Fiesta de Interés Turístico del Principado de Asturias.
El día grande cae siempre sobre San Andrés, el 30 de noviembre, y las jornadas gastronómicas se programan en los días previos y alrededor. Es, sobre todo, una fiesta de barrio: organiza el pueblo con el Ayuntamiento, colabora la hostelería de El Entrego, y nadie sale de casa sin haber probado al menos una cebolla.
La receta nació humilde y ahí está su grandeza: cebollas grandes precocidas, vaciadas con cuidado y rellenas —en la versión original— de un sofrito con migas de bonito, para después hornearse bañadas en una salsa de tomate densa que lo sepulta todo. El resultado es ese plato que en Asturias se llama de "cuchara y tenedor": la cebolla se deshace, el relleno queda jugoso y el pan para mojar no es opcional.
Con el tiempo, el recetario se amplió como se amplían todas las recetas de familia: hoy en El Entrego las hay rellenas de carne picada con su sofrito de pimiento y tomate, de picadillo con huevo duro, de marisco, con bechamel o con pasas, y cada casa defiende la suya como la auténtica. En los restaurantes de las jornadas, el menú de fiesta se mantiene fiel a la tradición: cebollas rellenas de bonito, ración de callos de primero y casadiellas —o fayuelos— de postre, regados con vino o sidra. Si quieres entender de qué va la disputa casera, nuestra receta de cebollas rellenas de carne sigue el método tradicional del valle, paso a paso y sin atajos.
Como casi todo lo bueno de la cocina asturiana, les cebolles rellenes nacieron de la necesidad resuelta con ingenio. Después de la Guerra Civil, en plena Cuaresma, la cocinera entreguina Aniceta Fueyo, conocida como la Nina, ideó el plato para dar de comer a varios sacerdotes que habían acudido al bar de La Laguna: cebollas de la huerta, un sofrito con migas de bonito y mucho oficio para estirar la despensa. El testigo lo recogió Aurora, del restaurante La Conda, y de cocina en cocina el invento se fue extendiendo hasta adquirir rango de festividad.
El formato se reparte entre la mesa y el escenario:
Los horarios exactos de cada edición y los locales participantes se conocen unas semanas antes, con la publicación del cartel de fiestas.
La cebolla rellena no se picotea: se come con cuchara y tenedor, en plato de loza, caliente pero sin quemarse, y con pan al lado porque la salsa de tomate es parte del plato. El acompañamiento de fiesta no admite discusión: una ración de callos de primero, la cebolla rellena de principal y casadiellas —o unos fayuelos— para terminar. Para beber, cada casa va con lo suyo: sidra natural en culín, que en la cuenca minera se escancia corto y frío, o vino de la casa. Y un consejo de quien ya hizo la ruta: la ración llena, así que encadenar cuatro bares en una tarde se planifica con hambre y con paseo de por medio.
Les Cebolles Rellenes se celebran coincidiendo con la festividad de San Andrés, el 30 de noviembre: la edición 2026 va del viernes 27 al lunes 30 de noviembre (confirmado por EsDeFiesta y la mancomunidad del Valle del Nalón, que la sitúa en el último fin de semana del mes). Los actos exactos de cada edición los fija el Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio con la publicación del cartel: conviene mirar la web municipal antes de organizar la visita.
Les Cebolles no están solas en el calendario. Junto a Los Nabos de Sotrondio —a primeros de noviembre— y Los Pimientos Rellenos de Blimea —en el puente de diciembre— completan el tríptico gastronómico del otoño en el concejo, tres fiestas con el mismo formato de menú de producto con callos y postre.
Si vienes de fuera, la visita se encadena sola. A pocos minutos, Sotrondio celebra en mayo el Certamen de la Sidra de Sotrondio, con una docena de llagares sirviendo sidra natural. Para comer en la comarca, nuestra guía de dónde comer en Mieres cubre la vecina capital del Caudal, y la guía del concejo de Langreo explica la cocina de la cuenca: culines, carbayones, pote y los dulces de Martinporcuna. Y si tu calendario es de otoño entero, consulta nuestro calendario gastronómico para encajar la fiesta con otras citas del valle.
La temporada ayuda: cuando llegan las cebolles rellenes, Asturias entera entra en modo castaña y foguera. Todo el mes de noviembre dura el Amagüestu, la fiesta de la castaña, con espichas, sidra dulce y folclore en media Asturias: combinar una cosa con la otra es el plan de otoño más redondo del principado.
Quien prueba dos o tres recetas en el pueblo vuelve a casa queriendo hacer las suyas. Nuestra receta de cebollas rellenas de carne explica el punto justo de precocción (al dente, que no se abran), el relleno con su sofrito y el horneado en salsa de tomate que hace que la cebolla se deshaga sin romperse. Toma nota del consejo de siempre: mejor al día siguiente, cuando la salsa ha hecho su magia.
Porque eso es El Entrego a final de noviembre: un pueblo entero discutiendo, con el tenedor en la mano, sobre la mejor manera de rellenar una cebolla.