Asturias en mayo
7 sabores de primavera de temporada
7 sabores de primavera de temporada
Mayo es, sin exagerar, uno de los mejores meses para comer en Asturias. El mar Cantábrico ofrece sus mejores capturas, la huerta estrena cosecha, los pastos están verdes y los lagares acaban de exprimir la sidra nueva. Si tienes pensado visitar el Principado estas semanas —o si ya vives aquí y necesitas un recordatorio de la suerte que tienes—, estos son los siete sabores de primavera que deberías tener en tu mesa ahora mismo.
El pixín —lo que en el resto de España llaman rape— es el rey indiscutible de la cocina marinera asturiana, y la primavera es cuando alcanza su mejor momento. Las lonjas de Cudillero, Gijón y Luarca se llenan de piezas espectaculares que los restauradores saben aprovechar.
¿Cómo prepararlo? A la plancha con un ajo laminado y un chorro de sidra, en fritos crujientes que se deshacen en la boca, o en esa receta que todo asturiano conoce: el pixín a la sidra, donde el pescado se confita lentamente en una salsa de sidra natural, cebolla y pimentón. Si nunca lo has probado, estás a tiempo de arreglarlo.
Dónde probarlo: Casa Tataguyo en Avilés, El Remo en Cudillero o cualquier marisquería que se precie de la costa occidental.
Las fabes no son solo para la fabada invernal. En mayo llegan a los mercados las fabes tiernas, recién cosechadas, con una textura más delicada y un sabor más vegetal que las de conserva. Los cocineros asturianos las preparan en versiones primaverales: con almejas, con verduras de temporada, o simplemente guisadas con un buen sofrito y un toque de azafrán.
La fabada asturiana tradicional es un plato que no necesita presentación, pero si quieres algo más ligero para esta época, prueba las fabes con almejas o con verduras. El truco está en dejar que la faba hable por sí misma: poco condimento, buena materia prima y paciencia.
Dónde comprarlas: El Mercado de El Fontán en Oviedo, el Mercado del Sur en Gijón, o directamente en las tiendas de productores de la comarca de la Navia.
Si hay un producto que marca el pulso de la primavera en Asturias, son los espárragos silvestres. Más finos, más amargos y con mucha más personalidad que los de cultivo, los espárragos trigueros se recolectan en los márgenes de los caminos y las lindes de los prados entre marzo y mayo. En los mercados de los pueblos se venden en manojos atados con una cinta, y el aroma que desprenden recién cortados es incomparable.
La forma más asturiana de prepararlos es en revuelto con huevos de corral, o salteados con un poco de jamón y pimentón de la Vera. También los verás en tortillas, en menestras o como guarnición de un buen chuletón de ternera asturiana.
Dónde encontrarlos: Los mercadinos semanales de los pueblos (Grado los martes, Cangas de Onís los domingos) son el mejor lugar para comprar espárragos silvestres de temporada.
La merluza de pincho —pescada con anzuelo, una a una, en los bancos del Cantábrico— no tiene nada que ver con la merluza industrial. La textura es firme pero jugosa, el sabor es limpio y profundo, y cada rodaja es un mundo. En mayo, las piezas que llegan a las lonjas asturianas están en su punto: con la carne blanca, brillante y prieta.
Si quieres cocinarla en casa, no necesitas gran cosa. Un poco de ajo, perejil, aceite de oliva y horno a 180°C. O si prefieres algo con más personalidad asturiana, prueba la merluza a la sidra o la merluza en salsa verde con almejas. El resultado, si la materia prima es buena, es espectacular.
Dónde comerla: El Puerto en Ribadesella, El Muelle en Ribadesella o La Mar en Luarca. Cualquier restaurante de la costa que tenga trato directo con los pescadores te servirá una merluza memorable.
La huerta asturiana en mayo es un espectáculo. Los guisantes y las habas tiernas empiezan a llenar los mercados con ese verde intenso que solo tienen los productos recién cosechados. Los guisantes asturianos, pequeños y dulces, se comen crudos (si eres de los que no puede esperar) o en menestras, tortillas y potes primaverales.
Las habas tiernas, desgranadas al momento y salteadas con un poco de jamón, son uno de esos platos humildes que te hacen preguntar por qué no los comes más a menudo. En Asturias se cultivan especialmente en las vegas de los ríos Nalón y Narcea, y los agricultores locales las llevan a los mercados con una frescura que los supermercados no pueden igualar.
Receta recomendada: Incorporarlas a una menestra de verduras de temporada, o simplemente salteadas con aceite de oliva y un diente de ajo.
La primavera es la estación de las espichas, esas fiestas tradicionales en las que los llagares abren sus puertas para dar a probar la sidra recién hecha —la llamada "sidra del año"— directamente del tonel. Acompañada de tortilla de bacalao, chorizo a la sidra, quesos del país, empanadas y casadielles, una espicha es mucho más que una comida: es una celebración de la cultura asturiana en estado puro.
Si nunca has escanciado sidra, una espicha es el lugar perfecto para aprender. Los llagareros te enseñarán a sostener el vaso, a dejar caer el brazo y a conseguir ese chorro perfecto que oxigena la sidra y libera todos sus aromas. La sidra natural asturiana no se bebe: se escancia, se mira, se huele y se bebe de un trago. Y en mayo, recién salida de la prensa, está en su mejor momento.
Espichas en mayo: Consulta la Feria de la Ascensión en Oviedo, donde este fin de semana (15-17 de mayo) se celebra una de las fiestas gastronómicas más importantes del año, con mercados, sidra y productos de la tierra. También las Espichas de Laviana son una cita imprescindible.
Cerramos con algo dulce. Los fresones asturianos —especialmente los de la comarca de Candamo y de las vegas del Narcea— llegan en mayo con un tamaño, un color y un sabor que no tienen nada que ver con los que encuentras en supermercados en enero. Rojos por fuera y por dentro, aromáticos y con ese equilibrio perfecto entre dulzor y acidez.
En Asturias se comen solos, con nata, o como acompañamiento de un buen arroz con leche asturiano. Y si quieres experimentar, prueba las fresas con un chorrito de sidra bruta: la acidez de la sidra potencia el sabor de la fruta de una forma que te sorprenderá.
Si visitas Asturias en mayo, aquí tienes algunos planes para aprovechar la temporada:
La gastronomía asturiana no necesita adornos cuando los productos están en temporada. Mayo es el mes perfecto para comprobarlo. Ven con hambre.